“Amor” ¿Una locura, un virus, una enfermedad incurable o una experiencia mística? ¿Cómo curarse del amor y convertirlo en crecimiento en la relación? ¿Qué es el amor? La respuesta viene de todos lados. Una locura afirman los que no la entienden. Una enfermedad incurable para los que la sufren. Un producto de consumo, para los que la explotan o una experiencia mágica para los que las disfrutan. El amor todos lo quieren vivir, pero nadie lo quiere entender. El amor es una de esas experiencias que es mejor sentirla y no definirla responsablemente. ¿Es el hombre capaz de amar? ¿Quién ama más, el hombre o la mujer? ¿Cómo se explican tantas locuras en los que aman? ¿Hitler amaba a Eva Brown? ¿Popeye a Oliva? ¿San Juan de la Cruz amaba a Teresa Avila?
La educación impartida nos ha dejado colgados en la confusión: Amor vs odio, amor vs sufrimiento, amor vs abandono, amor vs sexualidad, amor vs mentiras, amor vs pantalla. Cuando amamos no sabemos quiénes somos ni que queremos. Perdemos la cabeza y de ahí saltamos a la paradoja: Amar para odiar, amar para sufrir, amar para morir. Seria conveniente desde este planteamiento comenzar a preguntarnos: ¿Por qué es tan difícil amar? La trampa está tendida para todos: Para los adolescentes que descubren la sexualidad y juran que aman con toda el alma, para los novios quienes se encuentran a sí mismos a través de la proyección, para los recién casados, quienes se enamoran del amor y juran que es eterno lo que apenas dura meses o años, el de las familias que en el nombre del amor, manipulan, controlan, disponen, ponen, quitan y hasta conspiraran en contra de algún miembro.
A veces el amor es un cuento de hadas, otras veces películas de terror, o de ciencia ficción, o un melodrama, o una de esas telenovelas de amor fingido, o una experiencia por la cual la vida vale la pena. ¿Pero donde está? ¿En el otro que complementa o en uno mismo que busca satisfacer la necesidad? Lo que vemos en el cine o en la televisión mata el amor. Es un embasado de plástico de mal gusto, con muchas fantasías y buenas intenciones, donde los protagonistas sufren de un natural desdoblamiento de personalidad, proyectando ambos artistas y productores su propia vida llena de insatisfacción a una audiencia maltratada que busca respuestas personales.
El amor está entre la vida y la muerte. Dependiendo de cada caso, vives o mueres. El amor es la necesidad de lo fundamental: Amar y ser amado. Si no se toma, se cae en el vicio de la soledad. Si se usa mal, terminará en abandono, despecho, una experiencia por la cual muchos deciden morir o vivir muertos. Amor es contacto. Abandono es depresión. Amor es vida, curación, salud, perdón. Amor no es cariño, ni sexo, ni aprecio. Amor va mucho más allá. Está adentro y se proyecta desde adentro hacia fuera, en la imagen del amado.
Amar es mirar desde la intimidad personal hacia el otro, en el diálogo de aceptación. Amor despierta la energía de lo químico, de lo fisiológico, lo psicológico, social y espiritual. Todo se organiza y da sentido a cualquier otra experiencia: Agradable, desagradable, dura, suave, plena y vacía. El amor es la experiencia humana más completa pero también la más difícil de transitar. Las canciones hablan de amor y somos influenciados por ellas. Los que se enamoran del amor encuentran en su lenguaje su máxima expresión y realización.
En fin, el amor no es una emoción, sino la expresión de la plenitud del contacto. Como experiencia es una necesidad de estar y permanecer en contacto con el otro amado. Por eso es la expresión máxima de la autoestima. El amor es una experiencia pico de contacto que exige la conciencia del sí mismo y del otro, como importantes, aunque diferentes, imposible amar sin definir contactos y límites. Pudiéramos hablar de idealización, de chantaje, de manipulación, de dependencia, de posesión, de relaciones de lástima, de evasiones, de amores eternos como se suele decir: “Sin ti, mi vida no sería nada”. El amor es de otro tipo, es contacto vs separación, balance necesario para dar y recibir amor, de lo contrario sería promiscuidad e invasión. Hay tiempo de abrazar y tiempo para abstenerse de abrazar; tiempo de amar y tiempo para abstenerse de amar.