El despertar de la consciencia:
Najoud Ali es una niña de diez años del Yemen. Najoud, ni es reina, ni princesa, ni la hija de un banquero acaudalado. Es una niña normal con sus padres y muchos hermanos y hermanas. Como todos los niños de su edad, quiere jugar a las escondidas y comer chocolate. Le gusta hacer diseños de colores y sueña parecerse a una tortuga de agua, aunque jamás ha visto el mar. Cuando ella sonríe un pequeño hoyito se forma en su mejilla derecha.
Una tarde fría del mes de febrero del 2008, esa mirada bella desapareció de pronto detrás de unas gruesas lágrimas, cuando su padre le anunció que ella se casaría con un hombre treinta años mayor que ella. En su país, la costumbre con las niñas del campo que no tienen papeles y no son registradas al momento de nacer, es casarlas con hombres adultos.
Su experiencia como niña casada fue de maltrato físico y abuso sexual casi a diario. Una mañana cuando iba a comprar el pan, Najoud tomó conciencia de su vida y de inmediato se subió en un bus y se refugió en un tribunal hasta que un juez la quiso escuchar. A los diez años, Najoud desafío la cultura y las tradiciones de su país, pidiendo el divorcio. Fue en ese momento especial cuando ella fue consciente de su vida, de su presente y de su futuro y de su decisión de salir de su condición de víctima, para romper su silencio y motivar a otras mujeres a seguir su ejemplo.
Najoud hubiera podido conformarse con su desgracia y aguantar como lo han hecho miles de mujeres. Y así fue como ella pudo recuperar su libertad, sus derechos y su dignidad exponiéndose a ser castigada por su osadía. Toda la prensa internacional se presentó al sitio para darle su apoyo. Al igual que la directora del Yamen Times, resaltando la incongruencia de una cultura que atenta contra la autoestima de los indefensos, inocentes e ingenuos para abusarlos en su perversión.
El hijo pródigo despertó su conciencia:
Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: Cuántos jornaleros en casa de padre tienen abundancia de pan, i yo aquí perezco de hambre. Me levantaré e iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Lucas 15:16-18
En nuestros dos ejemplos hay dos aspectos a considerar: Cuando la consciencia se despierta, nos impulsa a salir del cautiverio y nos salva de todo lo que contra nuestra integridad. Además de ayudarnos a recuperar nuestra mayordomía, para ejercer con sabiduría, soberanía, respeto y honor nuestras vidas. Si alguna vez fuimos víctimas de abuso infantil, o si alguna tomamos una mala decisión, ahí estará nuestra consciencia para redargüirnos y salvarnos de cualquier complot e injusticia humana.