Fobia: un sufrimiento silencioso. Fobia es temor a algún objeto o situación, que, en sí, no encierra ningún peligro real para la persona. Quien padece de fobia generalmente reconoce lo irracional de su miedo, pero no logra disipar sus sentimientos con sólo razonar, puede tener fobia a cualquier objeto o situación.
Aunque para algunas personas la fobia de alguien pueda ser causa de broma o burla, no es así para quien la padece. He aquí, algunas de las fobias más comunes que agobian, estresan y cautivan a muchas personas:
– Acrofobia: Miedo a las alturas.
– Agorafobia: Miedo a los espacios públicos abiertos.
– Algofobia: Miedo al dolor.
– Antropofobia: Miedo a los hombres o a un hombre en particular.
– Ginecofobia: Miedo a las mujeres o a una mujer en particular.
– Astrofobia: Miedo al trueno, al relámpago o a las tormentas.
– Ereutofobia: Miedo a ruborizarse.
– Hematofobia: Miedo a la sangre.
– Hidrofobia: Miedo al agua.
– Monofobia: Miedo a la soledad.
– Necrofobia: Miedo a los cadáveres.
– Nictofobia: Miedo a la oscuridad.
– Oclofobia: Miedo a las muchedumbres.
– Pirofobia: Miedo al fuego.
– Tanatofobia: Miedo a la muerte.
– Herpetofobia: Miedo a los reptiles.
– Zoofobia: Miedo a los animales.
– Entomofobia: Miedo a los insectos.
– Patofobia: Miedo a las enfermedades o a una enfermedad en particular.
Quienes padecen de fobias harán lo imposible por evitar los objetos que provocan esas reacciones de miedo. La intensidad del miedo asociado al objeto puede ir desde un disgusto irritante hasta gran congoja y ataque de gran ansiedad.
Además del miedo irracional, quienes padecen de fobia pueden mostrar síntomas físicos, como dolor de espalda, de cabeza, diarrea, náusea, mareos, sudoración en las manos, respiración acelerada, taquicardia, parálisis e histeria.
Muchas veces la fobia es el resultado de una súbita experiencia traumática de la infancia de la persona. Entre los más comunes encontramos el miedo a los perros, que suele surgir cuando un niño es atacado por un perro y no logra sobreponerse al miedo asociado con esta experiencia.
Años después del incidente puede que la persona no sea capaz de acercase a un perro sin reaccionar con profunda ansiedad y pánico.
Las fobias también pueden surgir como un desplazamiento de la ansiedad. Es decir, el objeto de miedo simboliza cierta experiencia o acontecimiento que para la persona fue insoportable.
El miedo extremo va adjunto al sustituto objeto del miedo. La fobia también puede producirse por influencia de los padres. El padre o la madre que tienen un miedo inmenso al rayo, por ejemplo, pueden transmitirlo a los hijos, al esconderse cada vez que hay tormentas eléctricas, para evitar el gran peligro que encierra.
Otra causa de fobia es el intento de la persona que trata de evitar situaciones en que podría exhibir intentos agresivos o eróticos corrientemente reprimidos. Me explico, a una madre le puede sobrevenir amicofobia, miedo a los objetos filosos, miedo a que cuando maneja un objeto afilado, ella podría emplearlo en contra de sus hijos o marido.
El tratamiento para el fóbico varía según la condición de la persona. No creo que una fobia se pueda curar mediante autoayuda, por lo complejo del tema; por eso es importante la supervisión y evaluación en el proceso de liberación de alguna fobia.
La ayuda de un profesional de la salud con orientación holística es muy importante, para ayudar a la persona a desactivar la fobia y sacarlo del cautiverio. En mi experiencia personal y profesional, he sido testigo que sí es posible que una persona se sane de cualquier fobia. Recomiendo cuatro pasos: decisión, firmeza, seguridad y fe.
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio. Timoteo 1:7
Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio. Timoteo 1:7