La histeria y su síntomas. Las personas que padecen de histeria, desarrollan esta conducta como un esfuerzo para evadir los conflictos emocionales por no saber qué hacer, es un intento “inconsciente” de escapar, de huir, de no querer enfrentarse a situaciones estresantes, amenazantes, de angustia y de ansiedad. Un histérico no sabrá cómo manejar ni qué hacer con sus emociones, cuando venga una situación de estrés o de angustia, hará que se active el detonante que lo hará reaccionar en histeria… Reprimir los conflictos emocionales es uno de los factores etimológicos de muchos de los casos de personalidad y reacciones histéricas. Muchas de estas personas abrigan un fuerte sentimiento de hostilidad, culpabilidad, angustia, ansiedad, miedo y estrés.
Si el histérico se permitiera expresar conscientemente dichos sentimientos, sería demasiado amenazante y angustiante para él enfrentarlos. Si permitiera que la angustia surgiera a la consciencia, tendría otra respuesta, otra experiencia, otra vivencia. Pero su limitación e ignorancia en el manejo de sus emociones lo hacen que perpetúe en lo que él mejor conoce y sabe hacer, reaccionar en histeria cuando se presenta una situación estresante o angustiante, para terminar en más de lo mismo: Agotamiento mental y físico, culpa, frustración, impotencia, o en una disculpas o perdón, pero el conflicto emocional quedará sin resolverse.
Un individuo con personalidad histérica es incapaz de encarar conflictos emocionales. Su marco pensante y la estructura de su personalidad lo inclinan a caracterizarse por mecanismos de defensas: Hostilidad, romper objetos, gritar, amenazar, culpar, acusar, negar, llorar, racionaliza para evadir el conflicto. En vez de darle frente responsablemente al problema consciente y sensatamente, la persona suprime el conflicto evadiéndolo, para evitar la angustia asociada con el suceso.
Quienes padecen de la personalidad histérica, suelen ser personas con una profunda necesidad de ser el centro de atención y aprobación. Son niños en sus comportamientos, fluctuantes en sus pensamientos y emociones. No han logrado su independencia y desarrollo emocional, son víctimas e influidos fuertemente por sus padres, adoptando la personalidad histérica para protegerse, obtener seguridad y reconocimiento. Te doy una ilustración; una enfermedad puede ser utilizada con propósitos de escapar de alguna situación agobiante y estresante. Un histérico puede prolongar la enfermedad, aun cuando las causas orgánicas hayan sido eliminadas. La enfermedad es real para el paciente, aunque el trastorno orgánico ya no sea causa de su padecimiento inicial. Las reacciones histéricas muchas veces surgen ante situaciones terribles como medio de escape y evasión de la realidad presente.
Otro ejemplo sería; un soldado recién reclutado, pudiese utilizar la enfermedad como escape al enterarse de algunos de los peligros que tendrá que enfrentarse en su carrera militar. Aquí la enfermedad, es una reacción evasiva y defensiva provocada por su angustiosa y estresante situación. La histeria también se puede manifestar por un profundo sentimiento de culpabilidad. Si un individuo se siente merecedor de ser castigado por un acto inmoral o ilegal, puede llegar al autocastigo enfermándose. Desde luego, un individuo víctima de personalidad histérica no es consciente de la relación entre su auto condena y la enfermedad, precisamente porque está en cautiverio y cauterizado.
Concluyo, muchas personas tienen asociada la histeria con gritos o arrebatos violentos. Pero en sí, la histeria es una enfermedad que abarca muchos aspectos de la personalidad de un individuo. Hay varios aspectos qué considerar para su sanidad:
Primero, un exámen médico completo sería muy conveniente para descartar si hubiese alguna causa física del trastorno.
Segundo, la ayuda psicológica, las personas que sufren de la personalidad histérica suelen negarse a reconocer las causas psicológicas de su enfermedad. La ayuda de un profesional de la salud con herramientas holísticas, y una buena disposición del enfermo de curarse, será de mucha utilidad y beneficios para guiarlo a enfrentarse con el problema básico de la histeria, la evasión.
Tercero, cuando el síntoma de la histeria se debe a un sentimiento de culpa, real o ficticio, o quizás un sentimiento de angustia por transgredir las leyes de Dios, se requiere de la ayuda de un liderazgo maduro y congruente, sin prejuicios ni moralismo ni fanatismo, para facilitar la sanidad, recuperación y transición de su autonomía y autoestima, por medio del perdón de Dios si éste fuese el caso.