Hombre:
Un hombre no se define por sus genitales, ni por su sexualidad, el hombre es un ser humano con la virtud de vivir y crear el ambiente necesario para desarrollar su vida en plenitud, e interactuar con su homólogo la persona de la mujer. Ambos creados con el mismo diseño y la misma tecnología, pero diferentes en desempeño y en funciones.
El hombre es mencionado como cabeza de la mujer, y la mujer como su ayuda idónea, pero para algunas mujeres es un punto de discrepancia y controversia, sería conveniente antes de juzgar nada, conocer la intención del Hacedor en hacer esta distinción y definición humana. Investigué acerca del significado cabeza desde la perspectiva y contexto de Dios, y encontré, que es un símbolo espiritual por medio del cual, Dios le transfirió al hombre la facultad de reproducir la vida, de administrar los recursos otorgados, y de gobernar con integridad, equidad y respeto.
Cuando el hombre vive no consciente de quién es, improvisa, hace malas decisiones, fracasa, se frustra, se resiente, y cae en conformidad, pierdiendo la perspectiva y la objetividad en su desarrollo y crecimiento de su autoestima. La no consciencia del hombre de sí mismo, ha dejado un vacío, y desequilibrio en el planeta. La va ja autoestima de muchos hombres, le está causando muchas pérdidas en el ámbito: físico, emocional, espiritual, social y financiero. La ausencia del hombre de sí mismo, ha hecho que ande perdido, sin brújula, sin identidad, sin significado y sin propósito de vida.
Hago una exhortación a todos los hombres, es tiempo de despertar la conciencia. La verdad nos hará libre, para salir del cautiverio y disfuncionalidad que tanto daño y pérdidas de vidas nos ha dejado. Muchos han muerto prematuramente e inútilmente, lo triste ha sido, que muchos murieron sin haber conocido quiénes eran y cuál era su propósito de vida. Dios sigue insistentemente buscando al hombre que él creo, la maqueta original de ese hombre no se parece a la actual. Por ejemplo, Dios visitó a Moisés a los ochenta años, para encargarle la misión de ir a Egipto, para libertad al pueblo de Israel.
Moisés le respondió a Dios desde su marco pensante desvalorizado, argumentándole que él no era la persona indicada para está misión, pero Dios como omnisciente, sabía que él si podía hacerlo. Dios no dudo en entregarle las instrucciones del proyecto de la misión a Moisés. Dios puso en sus manos, la responsabilidad de liderar y administrar su voluntad. Finalmente, después de tanto argumentar Moisés con Dios, arrancó con el proyecto, él no sólo lo hizo, sino que consumó su propósito y destino de vida.
Concluyo: Dios sigue a la espera de nosotros los hombres. Oramos al Padre en el nombre de Jesús, qué active la consciencia dormida de muchos hombres, para conocer quiénes somos, así, comenzar a desarrollar, optimizar, y maximizar nuestra creación. Conscientes de nuestro significado y propósito de vida, estaremos listos para manifestar los dones, talentos y habilidades, en la tierra que está en espera de los hombres para bendecirla. Por supuesto, cada hombre desde el territorio que le fue asignado por Dios.