Inseguro:
Un inseguro es una persona fluctuante, se comporta como niño: como piensa, como se comporta, como se comunica, como se relaciona, como maneja sus emociones, como maneja los problemas, es indeciso. El mayor problema del inseguro es que no cree en él, no tiene confianza en sí mismo. El inseguro es cobarde, miedoso, evasivo, no se arriesga, se siente incapaz, es vulnerable a continuos conflictos emocionales. Es víctima del engaño, pero a su vez es desconfiado. Le gusta tener el control, es posesivo, pero sensible a la ansiedad, al estrés, y muy enfermizo.
El inseguro es acomplejado e incrédulo. El inseguro le gusta competir para aparentar que sabe, puede o tiene. Vive a la defensiva, juzga, crítica, se enoja con facilidad, es dogmático y extremista. Es muy codicioso por miedo al futuro, esto se debe al fantasma de su pasado, con frecuencia se deprime. La inseguridad es un problema básicamente de autoestima, el inseguro tiene bajo nivel de autoestima. Los inseguros provienen de familias disfuncionales. La comunicación en estas familias limita al niño metiéndolo en un callejón sin salida, convirtiéndolo en codependiente, frágil, débil e incapaz de asumir los riesgos de la vida.
La persona consciente de su autoestima vive en el aquí y ahora, centrado en su presente, viviendo la vida con sensatez, con responsabilidad. Sabe lo que quiere, cuando y donde. Vive la vida desde otra perspectiva. Actuará diferente ante los problemas. Sabe que hacer y cómo manejar sus recursos y alternativas para buscar soluciones ante los problemas. Es una persona que está en contacto consigo mismo y con respiración. Tiene confianza y seguridad en sí mismo. Sabe que no es perfecto y que puede equivocarse en cualquier momento, pero sin culparse ni juzgarse. Se enfrenta a las contingencias de la vida con valentía para prevalecer. Da la cara en todo momento antes los problemas, no se esconde, ni los evade.
Sus relaciones no son de codependencia, asfixiantes, buscando controlar la vida del otro demandándole presencia obsesiva. El inseguro está lejos de esta realidad. Cuando aparece los problemas se frustra, se siente confundido, se rinde, se paraliza, se quiere morir, se bloquea, no sabe si llorar o gritar, se amarga de la impotencia y agrede e insulta a los demás con un lenguaje inapropiado. Las vivencias y experiencias de la niñez de los inseguros, requiere de ayuda especializada, para procesar los recuerdos traumáticos que marcaron su vida. El inseguro vive el pasado como si fuera su presente, pero lo paradójico es, que niega el presente por estar anclado en el pasado.
El inseguro tiene edad cronológica de adulto, pero vive como un niño en cautiverio, anclado en su pasado sin crecimiento ni desarrollo como adulto. El inseguro rinde su derecho y soberanía como persona, para que lo acepten, lo adopten, lo quieran y se compadezcan de él. Y como siempre, no faltará quien se sienta responsable o culpable desde su proyección, de rescatar a la pobre víctima que no puede valerse por sí mismo. Son variables las consecuencias traumáticas en la vida de una persona, que hace que se convierta en un inseguro. Por razones de espacio, mencionaré una de las más comunes y frecuentes:
El abandono, no todos los adultos están claros con respecto a sus vidas. No son plenamente conscientes, quiénes son, qué quieren y cómo lo quieren, y desde su vacío existencial transitan por la vida tomando decisiones, comprometiéndose, sin brújula, es decir, perdidos, sin saber a dónde ir, inestables, sin un proyecto definido de vida. Por lo general, lo que empiezan no lo terminan. El triángulo familiar es una unidad resistente. Pudiese, sin embargo, llegar un momento que se rompa con hechos adversos. Hay tres situaciones especiales donde los triángulos familiares llegan a esta contingencia, traumando la autoestima de los hijos, en su desarrollo y procesos fundamentales, muchas veces irreversible:
Primero, cuando algunos de los padres o ambos abandonan al hijo deliberadamente. Segundo, cuando ocurren ciertos tipos de eventos: separación, divorcio, enfermedad, muerte, mudanzas, que son muy mal manejados. Tercero, la comunicación familiar se basa en: mentiras, manipulación, chantaje, gritos, amenazas, comparaciones, descalificaciones, etcétera.
Concluyo: en mi opinión y experiencia en el ejercicio de la profesión, veo la solución del inseguro en tres partes: hacer consciente su inseguridad, buscar la ayuda profesional y espiritual. Si pues creer, al que cree todo le es posible.