Dios dice: Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. Date cuenta, que el problema no es enojarse, sino pecar. ¿Y cuándo pecamos? Cuando el sentimiento de la ira, expresión natural del ser humano (autoestima), incorrectamente se proyecta de dos maneras: Externamente o internamente.
- Externamente: Juzgando, culpando, despreciando, difamando, criticando, con ironía, indiferencia, peleas sucias, palabras vulgares, hostilidad, venganza, gritos, ofensas, chantaje, manipulación, insinuaciones, provocaciones, etcétera.
- Internamente: Amargura, apatía, frivolidad, desinterés, resentimiento, dolores de cabeza, enfermedades, estreñimiento, artritis, depresión, dolor de espalda, problemas digestivos, insomnio, obesidad o anorexia, etcétera.
Necesitamos educarnos cómo manejar nuestra ira, para encausar toda esa energía creativamente en beneficio de nuestro crecimiento y desarrollo personal y relaciones, para evitar caer en los excesos dañándonos y dañando a las personas que amamos y necesitamos. No hay seres humanos perfectos, sin embargo, esa naturaleza no nos da licencia para justificar nuestras reacciones y acciones. Es importante considerar al otro, porque un día, yo también voy a tener momentos de un humano imperfecto. Efesios 4:27