En una tierra en guerra, había un rey que causaba espanto. Siempre que hacía prisioneros, no los mataba, los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre. En esta sala el rey les hacía formar un círculo y les decía entonces: —ustedes pueden elegir entre morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta misteriosa—. Todos elegían ser muertos por los arqueros.
Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al rey se dirigió al soberano y le dijo:—Señor, ¿puedo hacerle una pregunta? Y le responde el rey —Dime soldado. —¿Qué había detrás de la horrorosa puerta? —Ve y mira tú mismo, respondió el rey.
El soldado entonces, abrió temerosamente la puerta, y a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y aclararon el ambiente. Finalmente, descubrió sorprendido que la puerta se abrió sobre un camino que conducía a la libertad. El soldado admirado sólo miró a su rey que le decía: —Yo le daba a ellos la elección, pero preferían morir que arriesgarse a abrir la puerta de la libertad.
Moraleja: ¿Cuántas puertas dejamos de abrir por el miedo a no arriesgarnos?. La conducta está asociada con la inseguridad, porque el inseguro es: desconfiado, miedoso, cobarde, le aterra lo desconocido. A diferencias del atrevido: es definido, constante, y luchará por sus ideales, contrario al miedoso: que se bloquea, se paraliza, cautivo de sus miedos.
Te quiero compartir cuatro competencias, para tu desempeño en tu peregrinaje del presente año que fortalecerá tu carácter, ajustándolo al presente mover global.
1. Valor: yo soy yo; en el mundo entero no hay una persona igual a mí. Yo soy dueño de mí y responsable de mis errores, por lo tanto me puedo administrar, para no caer en la codependencia. Soy una persona creativa por naturaleza, yo tengo mis propias formas de hacer las cosas diferentes a los demás.
2. Riesgo: riesgo versus temeridad. El temerario desafía el peligro deliberadamente. Riesgo quiere decir: yo tengo el derecho a equivocarme, a cometer errores, a fracasar, porque no soy infalible; asumo responsablemente mis errores sin buscar culpables. Desde esa conciencia, puedo reinventarme para emprender una nueva oportunidad con determinación. No importa mucho el qué dirán, sino qué quiero yo, cuándo, cómo y dónde.
3. Comunicación: yo tengo el derecho de expresar con respeto, dignidad y honor, mis pensamientos y sentimientos, independientemente de la opinión de los demás. Tengo el derecho a decir: sí quiero, no quiero, sin sentirme culpable, porque soy libre para elegir lo que yo quiero para mí.
4. Límite: no permitir dejarme usurpar por nadie. Yo abro mi puerta, yo cierro mi puerta, pero tampoco tengo permiso de usurpar la puerta de nadie. Quien es capaz de respetarse, es capaz de respetar también a su prójimo.
Jesús dijo: Yo soy la puerta, el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. Juan 10: 9