Mentiras:
Un discípulo preocupado y frustrado, visitó a su maestro para preguntarle: ¿Maestro porque mi niño de 7 años dice mentiras, si yo le he enseñado los valores y principios de la vida? ¡No sólo esto, sino que también hemos descubierto que su hermano de 15 y su hermana de 20 también dicen mentiras!
El maestro con firmeza y seguridad le respondió, la mentira no tiene edad ni sexo, ni raza ni color, ni cultura ni sociedad. Todos los seres humanos estamos expuestos a la mentira, porque esta es una conducta intrínseca del ser humano.
Añadió el maestro, el Hijo de Dios enseñó sobre esto. Pero decía: Que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
El discípulo le dijo: Maestro, siendo así, ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Respondió el maestro: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Pero tú no te sientas mal, has hecho un buen trabajo en tus funciones como padre, pero en el corazón de los hombres nadie manda. Hacer el bien o el mal, es una decisión de cada quien. ¿Crees esto?
– ¡Sí, lo creo!
-Entonces, vete con esa esperanza.