Familia No es Pareja: la esencia de la pareja está en la capacidad de hacer contacto, contacto consigo mismo y con el otro, en la conciencia de las necesidades propias y del otro como diferente, con un manejo efectivo de la comunicación y un buen nivel de tolerancia para manejar las diferencias. Se busca pareja desde la necesidad de compartir la vida juntos, comprometidos en acuerdos para compartir necesidades, sueños y proyectos de pareja. La relación de pareja se fortalece mediante: el respeto, el afecto, el contacto, la solidaridad, la admiración y la satisfacción de estar con la persona correcta.
La familia por el contrario es un laboratorio, en donde la relación es de tres o más personas vinculados genéticamente para el crecimiento: biológico, fisiológico, espiritual y social, aquí nace y se desarrolla la autoestima. En la mayoría de los que forman parejas la tendencia es confundir familia con pareja.
Padres e hijos conforman familia. Hombre y mujer conforman la pareja. Los hijos, aunque provienen de esa pareja, no pertenecen al sistema de pareja. La relación de los padres y los hijos conforman los triángulos a través de vínculos sanguíneos, que los convierten en una familia. Muchas veces el nacimiento de una relación de pareja se hace sin mucha reflexión ni conciencia, dejando huellas en ambos. Cuando las necesidades de ambos no se toman en cuenta y las diferencias se manejan a través del conflicto y el drama, entonces el estar juntos como pareja carece de sentido e importancia.
En la pareja ambos mantienen sus propias características individuales, pero se complementan y se comprometen en el bienestar y en el crecimiento de ambos. La belleza física, el talento, la profesión y las posibilidades económicas son atributos para considerar, pero no garantizan la estabilidad y permanencia de la relación. La experiencia de ser familia es algo más complejo por el número de personas que la conforman. Se requiere coherencia, compromiso y responsabilidad que los padres deben ejercer, para guiar el proceso y desarrollo de la autoestima de cada hijo. No se trata de cuantos hijos quiero tener, sino qué tengo para ofrecerle a ese hijo.
La pareja fortalece la relación cuando invierten tiempo de pareja: para estar solos, conocerse, planear, revisar proyectos, compromisos, acuerdos y amarse. Cuando la pareja no ha cultivado ni fortalecido su vida interior, la relación y el encanto, podría terminar a los tres o cinco años de haberse iniciado. Si la pareja pierde el contacto diario, perderá su sentido, interés y motivación, entonces lo que quedará será una relación vacía, sin experiencia, sin motivación, sin contacto, sin pasión.
Mantener una pareja, “bajo el pretexto del bienestar de los hijos o el qué dirán”, sería un lamentable error y desperdicio de vida, para vivir la vida en su máxima plenitud. La pareja son dos personas diferentes, un hombre y una mujer, ambos con necesidades que los unen y diferencias que los separan. Ambos responsables de sus necesidades, conscientes de las posibilidades y exigencias de la relación, entendiendo el significado e importancia de la relación.
Finalmente: quien cultive la desvalorización y el resentimiento, no entenderá que significa vivir con otra persona, de compartir la experiencia de estar juntos y posiblemente, aunque vivan en pareja, terminarán quedándose al margen. En muchas parejas que se separan a poco tiempo de haber iniciado su proyecto, pareciera ser éste un común denominador: se enamoran del amor, creando fantasías sin una base real, creyendo que el otro le daría sentido e importancia a su vida, y cuando la relación perdió sentido, no fueron capaces de buscar ayuda para entender sus propias incongruencias.
El amor de pareja está en la efectividad del contacto: sentimientos del uno por el otro, comunicación abierta y directa, contacto y tolerancia, generosidad y compasión compartida con la cual se nutre la relación. Amar a otra persona es un sentimiento noble, distorsionado en muchas ocasiones por paradigmas sobre el hombre y la mujer, sobre las relaciones humanas, el significado del amor y la comunicación. Lo obvio en la pareja es que hay dos personas que apuestan el uno en el otro, que se aman y se sienten motivados a relacionarse de una manera particular, con la decisión de estar y crecer juntos para siempre.
También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; más ¿cómo se calentará uno solo? Eclesiastés 4:11