La vida es una inversión, es como un negocio, es un asunto que los seres humanos no deberían tomar a la ligera. Las estadísticas dicen, que menos del 7% de los seres humanos se cuestionan su origen y su propósito de vida, restándole la importancia que tiene en sí. Son pocos los que están conscientes de sus prioridades, necesidades y objetivos de vida. Son pocos los que viven conscientes de su diseño: quién es, qué quiere, que tiene, y a dónde quiere llegar. Tiene convicción en su propósito y destino. Es consciente que su vida no es una casualidad, sino una causalidad. Se focaliza en su desempeño, desarrollo y crecimiento, como su única prioridad y razón de ser y estar.
Hay otro grupo que viven víctimas de los sucesos y circunstancias cotidianas. Si llueve se mojan, si fracasan se resignan. Si sobreviven a un accidente o alguna tragedia, lo atribuirán a la mala suerte, culparán a otros, como si ellos nada tienen que ver con lo sucedido. No planifican con visión a futuro, no toman decisiones, no toman riesgos, viven a la intemperie y terminan permaneciendo en ella. Todo lo anterior quiere decir: que para una mayoría vivir es un acto de irresponsabilidad e indolencia, tienen la conciencia entenebrecida y cauterizada, que los bloquea para tomar la decisión responsable, de desarrollarse y crecer en su autoestima. Viven cómodos en la incomodidad, que es su área de confort, en espera de algún buen samaritano que les ayude.
Muchos bailan al son que les toquen, dependen de los sucesos externos y establecerán con otros semejantes coaliciones para quedar atrapados en el evento, como “niños que se niegan a crecer”. No atienden sus necesidades inmediatas, no son capaces de tomar decisiones para su crecimiento a futuro. Si piensan en crecimiento lo referirán a lo económico, a lo material, permaneciendo así en la marginalidad, en la dependencia, en la queja, en el reclamo, víctimas de los demás y de la mala suerte. Entonces, buscarán a los salvadores mágicos que les prometan la tierra prometida, para perpetuar en su pobreza humana. Son muchos los que han perdido contacto consigo mismo, dejando sus vidas en manos extrañas que distorsionarán aún más su significado, identidad y propósito de vida.
Cuando no se es capaz de buscar la salvación de sí mismo, jamás encontrarás en otros el significado de tu propia existencia. Problemas como la pobreza, el hambre, la sobrepoblación, la delincuencia y las enfermedades, siempre han existido y siempre existirán. Ciertamente existirían menos enfermedades, si cada uno de los seres humanos tuvieran una conciencia clara de sí mismo, de su significado e importancia como personas y en su diseño, es decir, sus capacidades, sus habilidades, su potencial, sus dones, sus talentos, su sabiduría e inteligencia, comprometidos en vivir en calidad de vida; determinados ha no morirse sin antes de haber vivido en su máxima plenitud, que es la razón de ser y de estar.
Finalizo motivado y esperanzado, anhelando que haya un despertar en cada ser humano, para lograr su propia emancipación de sí mismo, en conexión con su autoestima que le guiará con su luz para consumar su propósito de vida. El camino a la libertad es el reconocimiento de tus propias limitaciones, es luchar abrazo partido contra todo aquello que te impide y te bloquea el derecho a ser una persona digna, competente, útil y dueña de tu propia vida y decisiones. La experiencia de ser familia ayuda a los padres a darle a sus hijos una plataforma desde la cual puedan definirse y lanzarse a la vida.
Cuando no se tiene la plataforma, los hijos quedan expuestos a la ignorancia de sí mismo, inconsciente y sin respuestas, improvisarán salidas incongruentes, perpetuado en el vacío y la soledad. Quien tenga una conciencia clara de sí mismo, de sus necesidades, visión y objetivos de vida, podrá insertarse en el mundo que le rodea y enfrentarse a una vida con muchas subidas y bajadas, momentos de éxtasis y momentos de soledad. Cada ser humano, debe vivir la vida con responsabilidad en ser quien es, con propósito definido en sus objetivos y prioridades de vida. El resto es cuestión de desempeño y de gerencia.
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. Josué 1:9