¿Quién es un conformista? Definitivamente un conformista no podrá hacerse la pregunta ¿quién soy?, ¿qué quiero…?, ¿a dónde voy?, porque el conformista vive sumergido en la culpa del pasado. La pregunta sólo se puede responder desde el presente, en el aquí y ahora, dejando a un lado razonamientos, ensayos, explicaciones, juicios y evaluaciones mentales, para quedarme sólo con lo que está sucediendo en este preciso momento.
La definición exacta de mi mismo, no está en mi pasado o en la culpa, ni en lo que pienso y lo que siento, ni en lo que digo, ni mucho menos en lo que otros piensan y digan de mí. La respuesta está en la propia experiencia, en lo que estoy sintiendo en el aquí y ahora. Soy responsable de esa experiencia que está teniendo lugar dentro de mí.
La conciencia es un permanente ejercicio de estar dentro en el aquí y ahora, de respirar y tomar conciencia de mi yo interior, claridad que brota de mi propio centro, del poder interior que me permite definir necesidades, proyectándolas en objetivo hacia el futuro. De la conciencia nace el continuo de la experiencia, y de ella la visión de la vida. ¿Quién soy?, ¿qué quiero?, son preguntas claves del presente, cuyas respuestas nacen y se construyen de la afirmación de mi propia verdad, importancia y efectividad personal.
Cada momento que vivo es diferente al anterior. La historia es el continuo de todas esas experiencias vividas en el día a día. Cada día soy diferente aunque con nuevas experiencias que me permiten aumentar la conciencia de mí, y aprender sobre mí y sobre la vida. Cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo paso la página y entro en otra experiencia diferente a la otra. Soy el mismo de antes, aunque soy otro distinto.
Vivir es estar conciente de ese continuo de experiencias. La rutina de estar repitiendo los mismos mapas, los mismos comportamientos una y otra vez, nos hace sentir ser el dueño y señor de lo que nos sucede. Cada segundo detectamos nuevas necesidades, nuevas experiencias y oportunidades. La experiencia varía cada instante y la conciencia permanece certificando que esa experiencia es mía y me pertenece.
Y con conciencia de mí, me ubico, me identifico, me vinculo y me desempeño, los cuatro procesos que me permiten ser la misma y única persona que soy en diferentes momentos. En fin, un conformista se sentirá ajeno de sí mismo e incapaz, perdiendo relevancia, congruencia, significado y procedencia, negándose la oportunidad de desarrollarse para vivir la vida con significado, propósito y plenitud.
Las Escrituras dicen: Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura, y en gracia con Dios, y los hombres.
Sabiduría: Saber quién soy
Estatura: Identificar mis necesidades
Gracia para con Dios: Mi conciencia
Los hombres: Relaciones interpersonales.
Estos cuatro pilares de la autoestima son para mí, la razón por la que Jesús vivió en plenitud y en plena facultad de su conciencia, para vivir en la dimensión y grandeza que vivió, para consumar su propósito y destino.