Yo soy yo, todos los seres humanos estamos hechos del mismo formato, pero siendo diferentes como individuos: Diferentes en propósitos, diferentes en capacidades, diferentes en significados, diferentes en recursos, diferentes en estrategias, diferentes en identidad. Definitivamente, somos seres humanos diferentes. Yo soy yo y tú eres tú. No estoy en este mundo, para vivir tus expectativas, ni tú estás para vivir la mías, pero juntos y en acuerdo, podemos vivir la vida desde una perspectiva y experiencia humana más productiva, satisfactoria y provechosa para ambos.
En una ocasión solemne, le preguntaron a un sabio chino: ¿Cómo podré señor, escaparme del fuego del sufrimiento? El sabio miró a su interlocutor y le respondió: Metiéndote en el fuego del sufrimiento.
En mi experiencia personal y profesional, lo he aprendido y vivido, que la única forma de salir es entrando. La única forma de vivir es viviendo. Esto es obvio y paradójico. Lo obvio es lo que somos. Lo paradójico es querer escapar de una experiencia que vivimos, sentimos y sufrimos. Es no querernos meter en ella, ni asumirla, ni responsabilizarnos de ella, es no querer acarrear con las consecuencias, ni querer dar la cara.
Lo responsable sería, meterse hasta el centro mismo del dolor, de la rabia o el miedo y ponerse en contacto con la experiencia misma, es el único camino que nos lleva a obtener la respuesta y redención. Es vivir en el ahora, vivir es respirar, comer, dormir, sentir, doler, padecer, gozar, tocar, ver, amar, llorar, reír, sin escapar a lo racional que generaliza, teoriza y distorsiona la experiencia concreta.
Metiéndome en mi dolor, llegaré a mi centro, a mi energía, a mi fuerza, congruencia y paz interna. Metiéndome en mi rabia llegaré a mi fuerza creativa, mi autoestima, la que busca y encuentra alternativas y maneras de buscar soluciones apropiadas.
Metiéndome en mi miedo, llegaré a mi valor y coraje para vivir. Vivir es la experiencia de estar vivo, de meterme en la vida, centrarme en ella. Un conocimiento especial de mi propio significado y una manera de sentir mi propia identidad en el aquí y ahora. Mi experiencia es estar consciente de quién soy en cada instante. Cada quien tiene su propio libro que escribir, centrado en su propia experiencia de vida; siendo tensión, dolor de cabeza, siendo fastidio, siendo confusión, siendo frustracion, siendo impotencia, en fin, siendo lo que es, en aquí y ahora.
¿Quién soy yo? Lo que soy en este preciso momento: Mi experiencia, mía y propia. Mi yo soy corresponde a lo intrínseco a la persona misma, mi sí mismo, mi todo yo; cuerpo, espíritu y alma.
Cierro, algunos consideran que lo que vemos a diario, es el castigo de Dios justiciero, cansado de esperar que el hombre vuelva en sí; esperando su turno para emprenderla contra todos los que irrespetan su ley; pero para los que aún creemos en el hombre, sabemos que sólo él es responsable por haber perdido su propio significado y misión. Y será sólo él, el que tenga que rehacer su camino, encontrándose a sí mismo.