¿Sabes cuál será tu destino cuando partas de esta tierra?
Es una pregunta que todos deberíamos hacernos, porque la vida es pasajera y la eternidad es una realidad. No sabemos cuándo llegará nuestro último día, pero sí podemos saber dónde pasaremos la vida eterna.
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir.
Eclesiastés 3:1-2.
Dios no quiso dejarnos en la incertidumbre. Por amor envió a su Hijo, Jesucristo, para mostrarnos el camino hacia la vida eterna. Dijo Jesús:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Juan 14:6.
No importa cuál haya sido tu pasado. En Jesucristo hay perdón, esperanza y una nueva vida. Él te invita a recibir el regalo de la salvación y la vida eterna.
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.
Juan 3:16.
Hoy puedes tomar la decisión más importante de tu vida: creer en Jesucristo y recibir la salvación y la vida eterna. La invitación no es a cambiar de religión, sino a desarrollar una relación espiritual con Dios.
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.
Juan 4:24.
Te invito a hacer esta oración como una expresión sincera de tu fe y de tu decisión de recibir a Jesucristo. No se trata solo de repetir palabras, sino de expresarlas desde el corazón. Hazla con sinceridad, esperanza y fe.
Padre celestial, en el nombre de tu Hijo Jesús, reconozco que soy pecador. Me arrepiento y te pido perdón. A partir de hoy recibo a Jesús como mi Señor y Salvador por fe y, con la ayuda del Espíritu Santo, quiero caminar en tu perfecta voluntad. ¡Amén!