Fundación Autoestima

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Neurótico

Comportamiento de un neurótico: cuando los eventos del pasado no se completan, o no se cierran, el contacto original de esa experiencia se interrumpe antes que la totalidad o la experiencia se halla estructurado y completado. Las interferencias e influencias internas y externas en la persona, hará que halla interrupción de un contacto genuino y transparente, haciendo que la necesidad de lidiar con el trauma permanezca abierta, poniendo en riesgo su salud: mental y física.

Cuando una persona se niega a enfrentarse a sus emociones deliberadamente, está evitando el contacto con el recuerdo grabado en su memoria y en su cuerpo, dejando abierta la herida. Pretender tapar el pasado ignorándolo, es atentar e interrumpir el desarrollo de la autoestima en sus cuatro pilares: psicológico- biológico- social-espiritual.

El neurótico vive del pasado: en lo que fue o tuvo, en lo que no pudo ser o no pudo tener. Hace contacto a través de la culpa y del resentimiento. Inventa el trauma como su escape preferido, con la finalidad de castigarse por haber tenido un pasado tenebroso y tormentoso.

El neurótico no se toma en cuenta a sí mismo, mucho menos podrá tomar en cuenta al otro, solamente considera al otro si lo puede utilizar como sustituto en la pérdida. El neurótico, por lo general, busca pareja por los parecidos del padre o de la madre que lo abandonó.

Su seudo contacto es a través de los parecidos, recuerdos y referencias del pasado. Pierde contacto con lo que existe dentro y fuera de sí: no ve, no oye, no toca, no habla, no siente. Hace uso del chantaje y la manipulación para vivir, se desvaloriza o victimiza para obtener contacto que sustituye su propia experiencia.

La energía del neurótico está dirigida a hacer contacto en el pasado, con figuras representativas que él siente debieron darle y no le dieron, debieron quererle y no le quisieron, debieron tomarlo en cuenta y no lo hicieron, etcétera.

El neurótico, al contrario del psicótico, no tiene pérdida de su realidad, en el sentido de que no sufre alucinaciones ni fantasías, es decir, es consciente de su realidad, pero deliberadamente la bloquea para no sentir ni expresar sus sentimientos de los recuerdos que lo traumaron.

Sintetizando la definición de un neurótico sería: neurosis es la incapacidad del individuo de hacer contacto con su presente, de estructurar su propia experiencia por una la conciencia entenebrecida. Su parálisis, lo hace irresponsable de la enfermedad que él mismo creo.

Pasado es oscuridad, futuro es vacío, presente es Luz. Hay un solo camino para vivir la vida en relatividad y perfecto orden, el presente, aquí y ahora. Presente es: qué, cuándo, cómo y dónde. La verdad nos hace libre y nos saca del cautiverio que nos agobia. La recompensa será, una vida de satisfacción, saludable, próspera y plena.

Jesús dijo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. Juan 8:12.

No Hay Enfermedad Sino Enfermos

Enfermo:

La autoestima organiza todos los contactos internos necesarios para mantenernos saludables, vigorosos y hermosos. El cuerpo es increíblemente eficiente cuando se trata de la salud, extinguiendo perturbaciones mucho antes de que las hayamos plenamente concientizado e identificado. La enfermedad en sí es una alteración del contacto, y abarca desde el síntoma pasajero hasta la enfermedad incurable.

Una gripe, por ejemplo, es algo más que un virus, es la respuesta de un organismo desvalorizado, maltratado e ignorado, bloqueando la energía sin que el individuo sea consciente. Cuando nuestros mecanismos de brega y enfrentamiento han sido debilitados por continuas desvalorizaciones, contraemos gripe y muchas otras afecciones. Cuando la autoestima está baja, las defensas son débiles y el organismo es vulnerable.

La mayoría de las enfermedades de una forma u otra son psicosomáticas. Los virus, las bacterias, todos los microorganismos señalados como los responsables de las más variadas enfermedades están ahí. Unos desde que el mundo existe, otros, han surgido como una respuesta a la poca conciencia del individuo de sí mismo, que lo terminan convirtiéndose en un “enfermo”.

Lo que quiero decir, es que el microbio, ese ser microscópico, crecerá y será más efectivo, en contacto con un organismo empobrecido, maltratado y desvalorizado, donde no existe conciencia de sí mismo, baja autoestima. Por ejemplo, la depresión es una entrega parcial a la muerte, debido que el cuerpo y la mente están indivisiblemente entrelazados. En muchos casos, son las mismas personas que escogen el tiempo de la enfermedad, la clase de enfermedad, el curso de la enfermedad y su gravedad. Te doy un ejemplo:

Hay en Jerusalén un estanque llamado Betesda. En éstos yacía una multitud de enfermos, y había allí un hombre que hacía 38 años estaba enfermo. Cuando Jesús vio acostado al enfermo, y supo que llevaba mucho tiempo así, le preguntó: ¿Quieres ser sano? Respondió el enfermo, no tengo quien me ayude a entrar en el estanque cuando se agita el agua; para cuando voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante el hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Juan 5:2-9

Llama la atención tres cosas en nuestro ejemplo: Primero, el tiempo tan prolongado de este “enfermo”. Segundo, Jesús le preguntó si quería ser sano, pero él evadió la pregunta con explicaciones que no tenía relación con la pregunta. Tercero, bastó que Jesús le dieran la orden al “enfermo”, para que dejara de ser “enfermo”. ¿Extraño no te parece? No cabe dudas que el ejemplo de este ser humano evidencia que su enfermedad estaba relacionada con su estilo de vida y la negación de vivir responsablemente y comprometido con su vida.

Cuando vemos la enfermedad desde afuera, es una conducta como cualquier otra. Esa conducta está fabricada y puesta en marcha por una serie de elementos que provienen de la negación de las necesidades del individuo, su definición y su propósito. Cundo vivimos negando lo que somos y poseemos, la tragedia será vivir como damnificado y mendigo, esperando que nos tengan lastima y compasión. Perdiendo la oportunidad de vivir plena y abundantemente.

Moraleja: Bienestar o enfermedad, depende de cada persona y no de las circunstancias. Yo decido vivir siendo saludable o ser víctima de mi propia incongruencia e ignorancia.

Presumido

El presumido: le encanta impresionar, sobresalir, Le gusta adoptar poses para aparentar lo que no es ni tiene, para vender la imagen de ser más de lo que realmente es. Coloquialmente le dicen: la última Pepsi- cola en el desierto. Es dramático e hipocondríaco, su propósito es llamar la atención, grita en vez de hablar, gesticula aspaventosamente para que todos se enteren que llegó el propio, el verdadero. Su contacto es frío cuando se trata de socializar. Deliberadamente es impuntual, porque cree que todos deben esperar por él. Cuando llega a algún lugar público, busca atraer todas las miradas, repartiendo saludos, abrazos y besos, para que digan lo demócrata que es, lo simpático, lo popular, pero su coartada es que todos pregunten: ¿quién es esa persona?

Si le fuera posible, detendría el tráfico fingiendo que el auto se accidentó, para llamar la atención. Hoy muy de moda los “selfies”, otra forma de llamar la atención, ¡¡sube fotos a las redes sociales para que todos digan wow!! Una forma ingeniosa para llamar la atención e impresionar a todos sus contactos y seguidores.  El presumido vive su ritual de narcisismo y de inseguridad, de hechicería, pedantería sin fundamento ni sentido, un estilo de vida que lo hace inconsciente de su propia definición, de un marginal olvidado de sí mismo, ajeno de su realidad interior. El presumido nace del abandono inicial y del resentimiento, con una visión desvalorizada de sí mismo y de sus capacidades y objetivos de vida.

Presumir es jurar no volver a un pasado cruel y pobre. Resentido con su pasado, envidia y critica a los que tienen y pueden, porque él se quedó rezagado, frustrado y amargado. El presumido quiere el poder a toda costa, para hacérselo saber a amigos y a enemigos, pretendiendo someter a todos a una patología individualista carente de sentido, porque le da la gana. El presumido hace del poder un constante abuso, que va desde el presidente de una nación, hasta su equipo de colaboradores.  En buena parte, ignoran el significado de una gerencia de servicio para la comunidad. Lo más grave de esta presunción, es que gobernantes y gobernados engrandecidos en su orgullo personal, creen que pueden disponer de las conciencias, de los talentos, de las voluntades, de los recursos, porque ellos son los que mandan y pueden.

En el fondo la necesidad del presumido: es de “ser alguien”, porque no se siente “nadie”, ni reconocido, ni atendido, ni tomado en cuenta. El presumido busca aprecio y valor, mediante el poder o por lo que tiene. El presumido busca importancia haciendo que los demás se fijen o hablen de él. Que lo tomen en cuenta, aunque mienta, pero con tal de que hablen de él. El presumido no es mala gente, ni tiene malas intenciones, ni busca dañar a nadie, más bien pretende enganchar al otros, también inconscientes como él, para que lo afirmen, lo reconozcan, le adulen y lo lisonjeen. Detrás de un presumido hay un abandonado y muchos lo llevan en la sangre, formando parte de un estilo de vida y paradigma social.

En fin: presumir es la negación del sí mismo auténtico (autoestima), de la presencia y fuerza interior, independientemente de lo que el otro diga o piense de mí. Todo tiene que ver con la pobre autoestima que dejó el abandono inicial, condición que lo hace comportarse como niño inmaduro, sin crecimiento, ni desarrollo personal, con una visión muy corta de sí mismo, sensible y vulnerable.

Recomendaciones: un factor importante para hacer cambios, modificaciones o ajustes en una conducta es ser consciente del problema para reinventarse con decisión y fe, es la fórmula para convertir una conducta disfuncional que atenta contra la autoestima en su expresión natural, quién soy yo, aquí y ahora.

Hombre

Hombre:

Un hombre no se define por sus genitales, ni por su sexualidad, el hombre es un ser humano con la virtud de vivir y crear el ambiente necesario para desarrollar su vida en plenitud, e interactuar con su homólogo la persona de la mujer. Ambos creados con el mismo diseño y la misma tecnología, pero diferentes en desempeño y en funciones.

El hombre es mencionado como cabeza de la mujer, y la mujer como su ayuda idónea, pero para algunas mujeres es un punto de discrepancia y controversia, sería conveniente antes de juzgar nada, conocer la intención del Hacedor en hacer esta distinción y definición humana. Investigué acerca del significado cabeza desde la perspectiva y contexto de Dios, y encontré, que es un símbolo espiritual por medio del cual, Dios le transfirió al hombre la facultad de reproducir la vida, de administrar los recursos otorgados, y de gobernar con integridad, equidad y respeto.

Cuando el hombre vive no consciente de quién es, improvisa, hace malas decisiones, fracasa, se frustra, se resiente, y cae en conformidad, pierdiendo la perspectiva y la objetividad en su desarrollo y crecimiento de su autoestima. La no consciencia del hombre de sí mismo, ha dejado un vacío, y desequilibrio en el planeta. La va ja autoestima de muchos hombres, le está causando muchas pérdidas en el ámbito: físico, emocional, espiritual, social y financiero. La ausencia del hombre de sí mismo, ha hecho que ande perdido, sin brújula, sin identidad, sin significado y sin propósito de vida.

Hago una exhortación a todos los hombres, es tiempo de despertar la conciencia. La verdad nos hará libre, para salir del cautiverio y disfuncionalidad que tanto daño y pérdidas de vidas nos ha dejado. Muchos han muerto prematuramente e inútilmente, lo triste ha sido, que muchos murieron sin haber conocido quiénes eran y cuál era su propósito de vida. Dios sigue insistentemente buscando al hombre que él creo, la maqueta original de ese hombre no se parece a la actual. Por ejemplo, Dios visitó a Moisés a los ochenta años, para encargarle la misión de ir a Egipto, para libertad al pueblo de Israel.

Moisés le respondió a Dios desde su marco pensante desvalorizado, argumentándole que él no era la persona indicada para está misión, pero Dios como omnisciente, sabía que él si podía hacerlo. Dios no dudo en entregarle las instrucciones del proyecto de la misión a Moisés. Dios puso en sus manos, la responsabilidad de liderar y administrar su voluntad. Finalmente, después de tanto argumentar Moisés con Dios, arrancó con el proyecto, él no sólo lo hizo, sino que consumó su propósito y destino de vida.

Concluyo: Dios sigue a la espera de nosotros los hombres. Oramos al Padre en el nombre de Jesús, qué active la consciencia dormida de muchos hombres, para conocer quiénes somos, así, comenzar a desarrollar, optimizar, y maximizar nuestra creación. Conscientes de nuestro significado y propósito de vida, estaremos listos para manifestar los dones, talentos y habilidades, en la tierra que está en espera de los hombres para bendecirla. Por supuesto, cada hombre desde el territorio que le fue asignado por Dios.

 

 

 

 

Rutina

La rutina un enemigo de la autoestima: en este momento, en muchas partes del mundo, está amaneciendo y en otras atardeciendo. Para unos está comenzando un nuevo día con los mismos rituales, con las mismas prácticas convertidas en rutinas, con los mismos problemas a los cuales se le da la misma solución, para un día con “más de lo mismo”, con pocas gratificaciones y satisfacciones por vida.

Para otros significa haber concluido una jornada de trabajo, regresar al hogar, con la necesidad de ser tomado en cuenta por los suyos para encontrarse con las mismas caras, y con algún pequeño incidente que produce frustración, rabia y fastidio, nada que prometa algún cambio importante. Y al día siguiente despertarse, para salir de la casa, para repetir las mismas rutinas, con las mismas obligaciones: los niños, la pareja, el tráfico, el jefe, la cita médica, los compañeros de trabajo, las muchas tareas pendientes, además de tener que soportar a los clientes impacientes con el mismo diálogo interno que roban la energía y calidad de vida.

Es volver a encontrarse con las mismas novedades sobre el país, la economía, la inseguridad, las tragedias, para llegar al trabajo, y pasar ocho horas o más haciendo lo mismo que ayer, con las mismas relaciones, con el mismo jefe, y con el poco contacto, con el mismo fastidio, aliviando el fastidio y el aburrimiento con la misma comida, y el mismo tema del día anterior, etcétera. Lo que más estresa, es tener que hacer cosas que ya ni motivan, ni inspiran, ni gustan, sin lograr inventar algo que nos libre del “más de lo mismo”, al que estamos acostumbrados y conformados por mucho tiempo a la misma rutina. Quizás habrá una minoría, menos del 10% para quienes trabajar significa hacer algo que les apasione, que les haga sentir más competentes, más innovadores en algún determinado renglón, participando ocasionalmente en algún proyecto que les produce bienestar y satisfacción.

Lo obvio es que existe una gran diversidad de eso que llamamos cotidianidad. Unos trabajan por necesidad, otros por deber, unos por dinero, por un futuro mejor, unos porque ese es el paradigma con el cual nacieron y por eso, “te ganarás el pan con el sudor de tu frente”, otros porque querrán descubrir oportunidades y garantizar una vejez feliz, o para agregar valor y ser útil. Todos invertimos ocho o más horas diarias en esas experiencias de trabajar, una experiencia que si valoramos y las disfrutamos se convierten en crecimiento y en motivación para iniciar muchas otras cosas que esperamos de la vida. No todo resulta según se planifica. La rutina mata las buenas intenciones y sepulta a millones de personas en la irrelevancia o en la repetición de prácticas que se vuelven aburridas porque agregan poco o ningún valor a la vida.

Llama la atención ver algunos de los centros de trabajos, ahí encontrarás a muchas personas que viven y trabajan desmotivadas, cansadas, estresadas, descontentas, malhumoradas, aunque digan estar contentos con lo que hacen, el lenguaje corporal dice algo diferente: Desgano, falta de interés, compañeros tóxicos, un clima de trabajo cargado de tensiones, de problemas interpersonales no resueltos, chismes, rumores, envidias, maltrato e irrespeto. Lo que abunda es fastidio, aburrimiento, miedo a perder la fuente de ingreso, dejando ver su baja autoestima.

Cierro: la tendencia humana es dejar de soñar, de aspirar, de visualizarse haciendo lo que le gusta hacer, esto se debe en parte, a una conciencia adormecida. La vida es más de lo que muchas personas creen y viven. Un cambio de actitud sería el comienzo al camino de una vida libre, de crecimiento, de satisfacción y de plenitud. Sin olvidar que sin separación no puede haber transición.

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