Contacto
Contacto es el fundamento de interacción entre los seres humanos. Contacto es acercarse y expresarse, tocar, mirar, oler, gustar, sentir piel con piel. Hay contactos visuales, verbales, no verbales, auditivos, kinestésicos. Contacto es la condición de todo ser vivo de estar junto a otro ser vivo. Cuando un papá abraza a su hijo, lo besa, lo regaña, o lo acaricia, hace contacto. No es algo pensado, sino algo sentido que emerge de la necesidad.
Cuando papá mira a su hijo gatear, le sonríe, lo carga, lo orienta, le habla, hace contacto. Cuando mamá carga al hijo, lo viste, lo baña o lo sienta en su regazo, hace contacto. El contacto profundo e íntimo de la madre con su hijo durante el embarazo. Durante nueve meses, la madre lleva en sus entrañas a su hijo, en un contacto visceral. Contacto son todos esos miles de procesos de concebir, dar a luz, dar el pecho, dar de comer, dormirlo, velar por su sueño, estar atento. Toda necesidad es contacto. Contacto es la base de toda la experiencia de la vida. Imposible vivir sin contacto.
El contacto familiar es diferente a cualquier otro contacto. Está reservado a personas vinculadas entre sí genéticamente, conformando por triángulos. El contacto más íntimo profundo y trascendental es el triángulo. Un padre toca, y ese tocar es diferente. El padre es una fuente de amor para curar, sanar y bendecir, que fluye como una energía especial y única que sólo papá o mamá pueden expresarle a un hijo.
La piel del niño sabes cuando el contacto es del padre o de la madre o de cualquier otra persona, cuando es auténtico o cuando es postizo, actúa como una antena, recogiendo información del padre o de la madre, convirtiendo todo en mapas, valores, y comportamientos. Cuando el padre abraza a su hijo o le da cariño, el niño reconoce ese contacto y lo implanta como un valor. Un niño necesita del contacto de los padres como necesita del alimento para crecer y desarrollarse, para vivir en bienestar y en plenitud.
Si la necesidad de contacto del niño es satisfecha, sus ojos brillarán, su piel tendrá un color más brillante, su cuerpo se moverá y tendrá flexibilidad y vida; crecerá sano, saludable y con menos accidentalidad. Una relación sin contactos es una relación sin vida, que deja vacíos de alma, sin energía, con expresiones de tristeza y aburrimiento que el niño buscará de sustituir con problemas, conductas inapropiadas, comidas y miles ocurrencias, buscando ser tomado en cuenta.
Un contacto efectivo se da en dos tiempos: uno de acercamiento, otro de alejamiento. Nadie toleraría un contacto sin límites. No podemos, ni siquiera en el nombre del amor, vivir pegados, dependientes del otro de por vida. Hay momentos en los que nos sentimos incómodos por el exceso de cercanía, y sentimos la necesidad de retirarnos y hay momentos en los que queremos estar lejos de todo contacto. En fin, el niño sabe cuándo, cuánto y cómo quiere ser querido; y también, en que momento no quiere ser querido. El límite es tan importante como lo es el contacto.