Fundación Autoestima

  • Facebook
  • Instagram
  • TikTok
  • Twitter
  • YouTube
  • ¿Qué Hacemos?
  • ¿Quiénes Somos?
  • ¿Hacia Donde Vamos?
  • Acerca del Director
  • Contáctanos
  • Blog

El arte de ser padre

Ser padre no es una tarea, un deber, tampoco un oficio, mucho menos una obligación. Ser padre es el compromiso de poner la vida en otra persona, para que crezca y desarrolle talentos, respetando la individualidad de cada uno. Los genios no aprenden de las teorías de los libros, ni de las técnicas del profesor, sino que encuentran dentro de ellos mismos lo que son y lo que quieren. El impulso creador está en la necesidad, de donde emana energía, la fuerza, y la motivación, para llegar a la experiencia de ser diferente. Los padres desde su interioridad, mediante del contacto con su propia experiencia, encontrándose consigo mismo dan expresión al hijo. El hijo es la proyección de los padres. No hay padre sin hijo ni hijo sin padre. Quizás eso sea lo que queremos decir: A imagen y semejanza de ambos.

Un padre padre/madre, necesita una conciencia básica de la necesidad de ser padre/madre. La necesidad inicial es la de tener un hijo. Después vendrá el acto de engendrar que no se limitará a lo biológico, sino que se extenderá a la educación, a la formación y a la orientación. Un padre con su autoestima y la información que dispone, con su genética, su experiencia, aprendizajes, con sus talentos, destrezas, características y peculiaridades, pondrá comprometerse con darle al hijo lo mejor de sí. El acto de ser padre es un acto de amor generoso, es el acto de mayor trascendencia para un ser humano: El más hermoso y creativo de toda la gama de contactos humanos.

Después vendrá el educar, modelar y apoyar al hijo a maximizar su potencial como persona. Los padres son quienes tienen la magia para sacar el potencial que se esconde en cada hijo. Un padre participará en el crecimiento de sus hijos; será tanto más padre cuanto más persona sea. Será más persona cuanto más consciente sea de sus necesidades y del aprecio de sí mismo. La fuerza más potente en la vida es la vida misma, y si ésta se proyecta mediante el contacto, quedará la vida instalada en el hijo para siempre. Después los eventos ayudarán al hijo en sus aprendizajes para sentirse apto y competente.

En la relación padre-hijo existe una única regla de oro: Nunca llegarás con tu hijo más lejos de lo que hayas  llegado contigo mismo. Darás cariño en la medida que hayas recibido cariño. Darás amor si te dieron amor. Harás competente a tu hijo si aprendiste a ser competente. Si aprendiste la experiencia del abrazo, del beso y el de escuchar paciente, entonces, abrazarás, escucharás, besarás, y querrás como quien ya ha vivido esa experiencia de vida.

Las limitaciones en la relación con tu hijo, será las mismas que tú has experimentado contigo mismo, las que a ti te fueron impuestas:

– Para existir necesitas una familia

– Para aprender a ser persona competente, necesitas una familia

– Para apreciar, valorar, sentirse digno e importante, necesitas familia.

– Para encontrarte a ti mismo, necesitas una familia

– Para crear y tener éxito, necesitas una familia

– Para tener salud y bienestar, necesitas una familia

– Para soñar, necesitas una familia

– Para tener visión, dirección y propósito, necesitas una familia

– Para ser ético, necesitas una familia

– Para fortalecer tu vida interior, tu liderazgo y tu presencia, necesitas una familia

– Para sentir amor, contacto, cariño y afecto, necesitas una familia

– Para vivir con bienestar y plenitud necesitas familia; así, como necesitas un cuerpo y como necesitas un corazón

-para sentirte humano. La experiencia de ser familia, es la única forma garantizada de ser persona.

 La promesa y esperanza de Dios es mucho más grande que la desgracia familiar que hayamos tenido. Aunque mi padre y  mi madre me dejaran, con todo, Dios me recogerá. Salmo 27:10

Ser padre es un acto de amor

Traer un hijo a la vida no solamente es un evento biológico, ya que biológicamente todos tenemos la capacidad de procrear. Ser padre implica más que ese mero acto de procrear. Es fundamentalmente un acto de amor, con el compromiso de atender las necesidades intrínsecas para el desarrollo del hijo, de garantizarle las óptimas condiciones para el desarrollo integral. Ser padre no es un derecho que se derive de la edad física, ni de las condiciones del órgano sexual. Es más bien la conciencia, de darle al otro la vida y lo mejor de sí y de garantizarle al hijo: educación, formación, disciplina, recusos, protección y  apoyo.
 
Es cuidarlo y guiarlo como ser humano en su conciencia propia, en su autoestima, valoración, respeto y dignidad propia, en su visión de la vida y responsabilidad por sí mismo. Para ser padre habría que tener una conciencia del significado de la relación. El derecho se tiene cuando se tiene conciencia, y el compromiso para que se garantice la responsabilidad del contacto. Se tiene derecho cuando el hombre o la mujer se han ido preparando para la misión y función, y convertirse en referencia y modelo para el otro.
 
No basta concebir ni parir. Es necesario educar, formar, modelar congruentemente ofreciéndole y garantizándole al recién nacido el contacto, la presencia, la información y la referencias para que desarrolle las competencias para la vida. Si un hijo es la expresión de la plenitud y del desarrollo de la persona, habría que prepararse para dar lo mejor de sí, en todos los sentidos.
 
Un hijo es una persona que viene a este mundo para crecer y desarrollarse, viviendo su propia vida con las garantías que necesita para su crecimiento, un hijo exige dedicación, algo más que la improvisación y el control de muchos, exigiendo óptimas condiciones para comenzar a vivir. Los padres deberían meditar cuando quieran ser padres. De cual es la verdadera motivación y con que cuentan para ofrecerle a sus hijos las oportunidades para su desarrollo.
 
Dar vida a un ser humano es sin duda el acto creativo de amor incondicional, de generosidad, de trascendencia y para ello se requerirían condiciones óptimas para el desarrollo integral y una existencia con oportunidades. La inconciencia de muchos hace que se le desgracie la vida a muchos otros, porque la comodidad y la inconciencia privan la claridad del propósito de sus funciones y el compromiso de ser un padre efectivo. El niño necesita que se le respete su derecho a vivir una vida con sentido propio, con dignidad, con autonomía, congruencia y con todas las oportunidades que necesita para su desarrollo y crecimiento.
 
Y Jesús crecía en sabiduría (quién soy) y en estatura (saludable), y en gracia para con Dios (espiritual) y con los hombres (relaciónes).
 

Conociendo a un conformista

Conoce a un conformista por sus conductas:
 
1. Miedoso, cobarde e inseguro
2. Pesimista, negativo, acomplejado
3. Cuestiona, juzga, critica 
4. Incrédulo, no sabe quién es
5. Da excusas, víctima e ingenuo
6. Con frecuencia habla de lo negativo de él
7. Resentido, amargado, somatiza
8. Tradicionalista, moralista, prejuicioso
9. Inestable emocional, desconose sus emociones y como expresarlas
10. Falto de palabra, no respeta los acuerdos y compromisos
11. Terco, cerrado, orgulloso.
12. Se compara, envidia
13. Miente, se esconde, evade
14. Vive del pasado, de la culpa, tiende a deprimirse
15. Codependiente, exigente, asfixiante
16. Susceptible, indefenso e indolente
 
Dios  les dice a los conformistas: No os conforméis a este siglo, si no transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

¿Quién es un conformista?

¿Quién es un conformista? Definitivamente un conformista no podrá hacerse la pregunta ¿quién soy?, ¿qué quiero…?, ¿a dónde voy?, porque el conformista vive sumergido en la culpa del pasado. La pregunta sólo se puede responder desde el presente, en el aquí y ahora, dejando a un lado razonamientos, ensayos, explicaciones, juicios y evaluaciones mentales, para quedarme sólo con lo que está sucediendo en este preciso momento.

La definición exacta de mi mismo, no está en mi pasado o en la culpa, ni en lo que pienso y lo que siento, ni en lo que digo, ni mucho menos en lo que otros piensan y digan de mí. La respuesta está en la propia experiencia, en lo que estoy sintiendo en el aquí y ahora. Soy responsable de esa experiencia que está teniendo lugar dentro de mí.

La conciencia es un permanente ejercicio de estar dentro en el aquí y ahora, de respirar y tomar conciencia de mi yo interior, claridad que brota de mi propio centro, del poder interior que me permite definir necesidades, proyectándolas en objetivo hacia el futuro. De la conciencia nace el continuo de la experiencia, y de ella la visión de la vida. ¿Quién soy?, ¿qué quiero?, son preguntas claves del presente, cuyas respuestas nacen y se construyen de la afirmación de mi propia verdad, importancia y efectividad personal. 

Cada momento que vivo es diferente al anterior. La historia es el continuo de todas esas experiencias vividas en el día a día. Cada día soy diferente aunque con nuevas experiencias que me permiten aumentar la conciencia de mí, y aprender sobre mí y sobre la vida. Cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo paso la página y entro en otra experiencia diferente a la otra. Soy el mismo de antes, aunque soy otro distinto.

Vivir es estar conciente de ese continuo de experiencias. La rutina de estar repitiendo los mismos mapas, los mismos comportamientos una y otra vez, nos hace sentir ser el dueño y señor de lo que nos sucede. Cada segundo detectamos nuevas necesidades, nuevas experiencias y oportunidades. La experiencia varía cada instante y la conciencia permanece certificando que esa experiencia es mía y me pertenece. 

Y con conciencia de mí, me ubico, me identifico, me vinculo y me desempeño,  los cuatro procesos que me permiten ser la misma y única persona que soy en diferentes momentos. En fin, un conformista se sentirá ajeno de sí mismo e incapaz, perdiendo relevancia, congruencia, significado y procedencia, negándose la oportunidad de desarrollarse para vivir la vida con significado, propósito y plenitud.

Las Escrituras dicen: Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura, y en gracia con Dios, y los hombres.

Sabiduría: Saber quién soy

Estatura: Identificar mis necesidades

Gracia para con Dios: Mi conciencia

Los hombres: Relaciones interpersonales. 

 Estos cuatro pilares de la autoestima son para mí, la razón por la que Jesús vivió en plenitud y en plena facultad de su conciencia, para vivir en la dimensión y grandeza que vivió, para consumar su propósito y destino.

El propósito de vivir es Ser

El propósito de vivir es Ser. Yo soy yo, en el mundo entero, no hay otra persona igual a mí. Hay personas que tienen algunas partes como las mías, pero el conjunto de las partes no es igual al mío. Yo tengo algunas partes que tienen los demás pero el conjunto de mis partes no es igual al de ellos. Por lo tanto cada cosa que sale de mí,  es mía, auténticamente, porque sólo yo la elegí.

Soy dueño de todo lo mío, mí cuerpo: estatura alta o mediana, delgado o grueso, piel clara o oscura, mí mente incluyendo todos sus pensamientos, ideas y sueños; mis ojos incluyendo la imagen de todo lo que mis ojos ven; mis sentimientos cualesquiera que fueran: alegría, rabia, miedo, frustración, impotencia, desilusión, excitación; mi boca y todo lo que de ella sale: palabras educadas dulces, duras, correctas e incorrectas; mi voz: alta, baja o aguda, y todas mis acciones hacia los demás cómo hacia mí. 

Soy dueño de todos mis triunfos y éxitos, de todos mis errores y fracasos. Soy dueño de todas mis fantasías, mis visiones, mis temores, mis esperanzas y de mi fe. Porque soy dueño de todo lo mío, puedo conocerme íntimamente. Conociéndome íntimamente, amándome, respetándome, aceptándome, valorándome y siendo amigo de mí mismo, puedo hacer posible que mi todo trabaje en función de mis mejores intereses.

Yo sé que hay aspectos de mí mismo que desconozco, como también hay partes de mí que me confunden. Con tal que sea yo, y me quiera a mí mismo, puedo buscar con valentía y esperanza, la solución a las confusiones y buscar continuamente las maneras de saber más acerca de mí, cómo me veo y como sueno, lo que digo, lo hago, lo que pienso, siento y me relaciono. Más nadie se parece o suena a mí, ni dice ni hace, como tampoco piensa y siente de la misma manera que yo. Como quiera que me vea o suene, sea lo que sea, diga o haga, en un momento determinado ese soy yo. Auténtico, viviendo mi presente, mi aquí y ahora. Más tarde, cuando recuerde como me veía y sonaba, lo que dije y como pensé y sentí, quizás algunas partes ya no encajen y pueda desecharlas, para quedarme con las que sí encajan, siendo congruente, innovándome y reinventándome algo nuevo para todo lo que deseché.

Yo soy yo, y como tal valgo. Yo soy dueño de mí y por lo tanto me puedo gerenciar. Puedo apreciar todas las cosas nuevas que necesito, despojándome de mi previo marco pensante y de todas las cosas que ya no van conmigo. Puedo ver, oír, sentir, pensar, decir y hacer, por tanto, tengo las herramientas, los recursos y la capacidad, con que vivir en el orden de mis necesidades, y no según las expectativas de nadie. Siendo yo, puedo estar cerca de los demás sin asfixiarlos, así, maximizar mi potencial, productividad y efectividad para poder darle sentido y orden a ese mundo de personas y cosas que están fuera de mí. 

Decreto para el 2015: Sea bendito tu manantial.

 

  • « Previous Page
  • 1
  • …
  • 20
  • 21
  • 22
  • 23
  • 24
  • …
  • 26
  • Next Page »

Buscar

Nuestro Blog

  • Brilla Con Libertad
  • Las Cinco Heridas Emocionales Más Frecuentes
  • Mujer Virtuosa
  • Gracias
  • La Mentira
  • Saber Oír
  • La Puerta
  • Reconciliación desde la Perspectiva Bíblica.
  • El Peso de los Secretos
  • Conformismo
  • Dócil, Sí. Sumiso, No: Una Distinción Que Transforma Vidas
  • La Fe, El Poder Invisible Que Transforma Lo Imposible
  • ¿Improvisación o Disciplina: cuál guía tu carácter?
  • El Poder Oculto de la Lengua
  • ¡No toleres lo que te daña!
  • Cuando Comencé a Amarme
  • Tu Bienestar
  • La regla de Oro para una relación de pareja: Comunicar, Oír y Conectar.
  • La Mariposa
  • Las Dos Caras del Miedo: Real e Imaginario

Conócenos

  • ¿Quiénes Somos?
  • ¿Qué Hacemos?
  • ¿Hacia Donde Vamos?
  • Acerca del Director
  • Contáctanos