Fundación Autoestima

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Unanimidad

Unanimidad; Jesús dijo: Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, le será hecho por mi Padre que está en los cielos. Mateo 18:19

Acuerdo, cómo nos hace falta implementar este principio espiritual en nuestras vidas cotidianas, nos habríamos evitado muchos fracasos y malas decisiones. Desacuerdo es la tendencia humana, lo vemos en la pareja, en la familia, en la escuela, en el deporte, en las organizaciones, en la política, en las religiones, etcétera. Es un mal que nos aqueja a todos. Es más, fue tan obvio para Jesús ver esta mala práctica en la humanidad de su tiempo, que estableció este principio espiritual. Según este principio, considero tres componentes indispensables para desatar cualquier acuerdo en la tierra: Creer, Unidad y Compromiso.

Creer: Es una decisión basada en convicción. Creer es una necesidad del ser humano. Cuando creo desato la fe, ambas son capaces de alcanzar lo inalcanzable y convertir lo imposible en posible. No hay obstáculos, no hay tropiezos, no hay influencia que pueda hacernos dudar ni un instante lo que profesamos y creemos.

Unidad: Mejores son dos que uno; porque tienen mejor ganancia de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡Ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. Eclesiastés 4:9

Cuando nos unimos en algún propósito, nos convertimos en socio de una visión, de un proyecto, somos parte de una fuerza, para juntos consumar y materializar el propósito que nos unió.

Compromiso: Es amor, pasión, honra y respeto por lo que creo. Cuando hago un compromiso, involucro todo mi ser: Pensamientos, sentimientos, palabras, carácter, voluntad, y espíritu. Compromiso es la figura, lo importante, lo relevante, por encima de cualquier obstáculo que aparezca en el camino. Si quiero algo en la vida, tengo que pagar el precio.

Moraleja: Si todos en el 2016, implementamos el principio del acuerdo, Dios nos garantiza que tendremos un mejor año, mejor vida, mejores relaciones, mejores familias, una mejor sociedad, y todos ganaremos más. La evidencia de que sí funciona, será la felicidad en cada persona reflejada en su estilo de vida; congruencia, productividad y efectividad en su desempeño como ser humano. Feliz y exitoso año nuevo 2016!!

Mayordomía

Todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna. 1Corintios 6:12

El ser humano está dotado y equipado para elegir lo que es más conveniente, provechoso, beneficioso y saludable para vivir la vida en plenitud. Mayordomía quiere decir: Yo gobierno mi vida y cómo la quiero vivir. Gobierno mis pensamientos, mis sentimientos, mis palabras, mis acciones, mis comportamientos, mis relaciones, mi salud, mi dormir, mi comer, mis necesidades, etcétera.

Nadie tiene el derecho de hacerme hacer lo que yo no quiero. Yo decido lo que es mejor para mi vida, incluyendo mis prioridades, mis relaciones y mis necesidades: Cuándo, cómo y dónde. Yo soy el único responsable de elegir que es lo más conveniente para vivir mi vida, siendo yo; auténtico, congruente y transparente.

Tres son los componentes de mi autoestima: Espíritu, Alma y Cuerpo, los tres activan la dirección correcta para mi bienestar: Cuidarme, respetarme, apreciarme, valorarme, considerarme, expresarme con derecho y libertad, sin condiciones ni cuartadas, ni chantajes ni manipulación, ni por presión de nadie.

Dios nos creó para que ejerciéramos y administráramos con responsabilidad y mayordomía nuestras vidas, con honra y dignidad. Yo soy el único responsable de ser feliz, de mi depende vivir la vida en plenitud o en miseria. Cada quien escoge la vida que quiere vivir. No puedo culpar a nadie por la vida que vivo, por la pareja que tengo, por la economía que tengo, por el trabajo que tengo, yo elegí lo que hoy tengo.

Ira

Dios dice: Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. Date cuenta, que el problema no es enojarse, sino pecar. ¿Y cuándo pecamos? Cuando el sentimiento de la ira, expresión natural del ser humano (autoestima), incorrectamente se proyecta de dos maneras: Externamente o internamente.

  1. Externamente: Juzgando, culpando, despreciando, difamando, criticando, con ironía, indiferencia, peleas sucias, palabras vulgares, hostilidad, venganza, gritos, ofensas, chantaje, manipulación, insinuaciones, provocaciones, etcétera.
  2. Internamente: Amargura, apatía, frivolidad, desinterés, resentimiento, dolores de cabeza, enfermedades, estreñimiento, artritis, depresión, dolor de espalda, problemas digestivos, insomnio, obesidad o anorexia, etcétera.

Necesitamos educarnos cómo manejar nuestra ira, para encausar toda esa energía creativamente en beneficio de nuestro crecimiento y desarrollo personal y relaciones, para evitar caer en los excesos dañándonos y dañando a las personas que amamos y necesitamos. No hay seres humanos perfectos, sin embargo, esa naturaleza no nos da licencia para justificar nuestras reacciones y acciones. Es importante considerar al otro, porque un día, yo también voy a tener momentos de un humano imperfecto. Efesios 4:27

Fobia

El sufrimiento silencioso de la fobia. Fobia es temor a algún objeto o situación, que, en sí, no encierra ningún peligro real para la persona. Quien padece de fobia generalmente reconoce lo irracional de su miedo, pero no logra disipar sus sentimientos con sólo razonar, puede tener fobia a cualquier objeto o situación. Aunque para algunas personas la fobia de alguien pueda ser causa de broma o burla, no es así para quien la padece. He aquí, algunas de las fobias más comunes que agobian, estresan y cautivan a muchas personas:

– Acrofobia: Miedo a las alturas.

– Agorafobia: Miedo a los espacios públicos abiertos.

– Algofobia: Miedo al dolor.

– Antropofagia: Miedo a los hombres o a un hombre en particular.

-Ginecofobia: Miedo a las mujeres o a una mujer en partirtucular.

– Astrofobia: Miedo al trueno, al relámpago o a las tormentas.

-Ereutofobia: Miedo a ruborizarse.

– Hematofobia: Miedo a la sangre.

– Hidrofobia: Miedo al agua.

– Monofobia: Miedo a la soledad.

– Necrofobia: Miedo a los cadáveres.

– Nictofobia: Miedo a la oscuridad.

– Oclofobia: Miedo a las muchedumbres.

– Pirofobia: Miedo al fuego.

– Tanatofobia: Miedo a la muerte.

– Herpetofobia: Miedo a los reptiles.

– Zoofobia: Miedo a los animales.

– Entomofobia: Miedo a los insectos.

– Patofobia: Miedo a las enfermedades o a una enfermedad en particular.

Quienes padecen de fobias harán lo imposible por evitar los objetos que provocan esas reacciones de miedo. La intensidad del miedo asociado al objeto puede ir desde un disgusto irritante hasta gran congoja y ataque de gran ansiedad. Además del miedo irracional, quienes padecen de fobia pueden mostrar síntomas físicos, como dolor de espalda, de cabeza, diarrhea, náusea, mareos, sudoración en las manos, respiración acelerada, taquicardia, parálisis e histeria. Muchas veces la fobia es el resultado de una súbita experiencia traumática de la infancia de la persona.

Entre los más comunes encontramos el miedo a los perros, que suele surgir cuando un niño es atacado por un perro y no logra sobreponerse al miedo asociado con esta experiencia. Años después del incidente puede que la persona no sea capaz de acercase a un perro sin reaccionar con profunda ansiedad y pánico.

Las fobias también pueden surgir como un desplazamiento de la ansiedad. Es decir, el objeto de miedo simboliza cierta experiencia o acontecimiento que para la persona fue insoportable. El miedo extremo va adjunto al sustituto objeto del miedo. La fobia también puede producirse por influencia de los padres. El padre o la madre que tienen un miedo inmenso al rayo, por ejemplo, pueden transmitirlo a los hijos, al esconderse cada vez que hay tormentas eléctricas, para evitar el gran peligro que encierra.

Otra causa de fobia es el intento de la persona que trata de evitar situaciones en que podría exhibir intentos agresivos o eróticos corrientemente reprimidos. Me explico, a una madre le puede sobrevenir aicmofobia, miedo a los objetos filosos, miedo a que cuando maneja un objeto afilado, ella podría emplearlo en contra de sus hijos o marido.

El tratamiento para el fóbico, varía según la condición de la persona. En mi opinión personal creo que difícilmente la fobia pueda curarse mediante autoayuda, porque se necesita supervisión y evaluación en el proceso. Es importante la ayuda de un profesional de la salud con orientación holística, que ayude a la persona a desactivar la fobia para sacarlo del cautiverio. En mi experiencia personal y profesional, he sido testigo que sí es posible que una persona se sane de la fobia. Recomiendo tres cosas: Decisión, Convicción y Fe.

Porque no nos a dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio. (2Timoteo 1:7). En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor hecha afuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. (1Juan 4:18)

Histeria

La histeria y su síntomas. Las personas que padecen de histeria, desarrollan esta conducta como un esfuerzo para evadir los conflictos emocionales por no saber qué hacer, es un intento “inconsciente” de escapar, de huir, de no querer enfrentarse a situaciones estresantes, amenazantes, de angustia y de ansiedad. Un histérico no sabrá cómo manejar ni qué hacer con sus emociones, cuando venga una situación de estrés o de angustia, hará que se active el detonante que lo hará reaccionar en histeria… Reprimir los conflictos emocionales es uno de los factores etimológicos de muchos de los casos de personalidad y reacciones histéricas. Muchas de estas personas abrigan un fuerte sentimiento de hostilidad, culpabilidad, angustia, ansiedad, miedo y estrés.

Si el histérico se permitiera expresar conscientemente dichos sentimientos, sería demasiado amenazante y angustiante para él enfrentarlos. Si permitiera que la angustia surgiera a la consciencia, tendría otra respuesta, otra experiencia, otra vivencia. Pero su limitación e ignorancia en el manejo de sus emociones lo hacen que perpetúe en lo que él mejor conoce y sabe hacer, reaccionar en histeria cuando se presenta una situación estresante o angustiante, para terminar en más de lo mismo: Agotamiento mental y físico, culpa, frustración, impotencia, o en una disculpas o perdón, pero el conflicto emocional quedará sin resolverse.

Un individuo con personalidad histérica es incapaz de encarar conflictos emocionales. Su marco pensante y la estructura de su personalidad lo inclinan a caracterizarse por mecanismos de defensas: Hostilidad, romper objetos, gritar, amenazar, culpar, acusar, negar, llorar, racionaliza para evadir el conflicto. En vez de darle frente responsablemente al problema consciente y sensatamente, la persona suprime el conflicto evadiéndolo, para evitar la angustia asociada con el suceso.

Quienes padecen de la personalidad histérica, suelen ser personas con una profunda necesidad de ser el centro de atención y aprobación. Son niños en sus comportamientos, fluctuantes en sus pensamientos y emociones. No han logrado su independencia y desarrollo emocional, son víctimas e influidos fuertemente por sus padres, adoptando la personalidad histérica para protegerse, obtener seguridad y reconocimiento. Te doy una ilustración; una enfermedad puede ser utilizada con propósitos de escapar de alguna situación agobiante y estresante. Un histérico puede prolongar la enfermedad, aun cuando las causas orgánicas hayan sido eliminadas. La enfermedad es real para el paciente, aunque el trastorno orgánico ya no sea causa de su padecimiento inicial. Las reacciones histéricas muchas veces surgen ante situaciones terribles como medio de escape y evasión de la realidad presente.

Otro ejemplo sería; un soldado recién reclutado, pudiese utilizar la enfermedad como escape al enterarse de algunos de los peligros que tendrá que enfrentarse en su carrera militar. Aquí la enfermedad, es una reacción evasiva y defensiva provocada por su angustiosa y estresante situación. La histeria también se puede manifestar por un profundo sentimiento de culpabilidad. Si un individuo se siente merecedor de ser castigado por un acto inmoral o ilegal, puede llegar al autocastigo enfermándose. Desde luego, un individuo víctima de personalidad histérica no es consciente de la relación entre su auto condena y la enfermedad, precisamente porque está en cautiverio y cauterizado.

Concluyo, muchas personas tienen asociada la histeria con gritos o arrebatos violentos. Pero en sí, la histeria es una enfermedad que abarca muchos aspectos de la personalidad de un individuo. Hay varios aspectos qué considerar para su sanidad:

Primero, un exámen médico completo sería muy conveniente para descartar si hubiese alguna causa física del trastorno.

Segundo, la ayuda psicológica, las personas que sufren de la personalidad histérica suelen negarse a reconocer las causas psicológicas de su enfermedad. La ayuda de un profesional de la salud con herramientas holísticas, y una buena disposición del enfermo de curarse, será de mucha utilidad y beneficios para guiarlo a enfrentarse con el problema básico de la histeria, la evasión.

Tercero, cuando el síntoma de la histeria se debe a un sentimiento de culpa, real o ficticio, o quizás un sentimiento de angustia por transgredir las leyes de Dios, se requiere de la ayuda de un liderazgo maduro y congruente, sin prejuicios ni moralismo ni fanatismo, para facilitar la sanidad, recuperación y transición de su autonomía y autoestima, por medio del perdón de Dios si éste fuese el caso.

 

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