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Autoestima y Efectividad

Autoestima y Efectividad: si la autoestima es la energía que hay dentro de cada organismo vivo, efectividad es la verdad de esa energía, lo que soy, lo que pienso y lo que hago. La efectividad tiene que ver con sentirme capaz y competente en mi desempeño, para hacer las cosas que quiero, y obtener los resultados que busco. 

La efectividad es lo opuesto a la mentira. Cuando hablamos de una persona efectiva, estamos hablando de alguien que es lo que dice ser, se acepta y se aprecia como tal. Es efectivo quien posee su propio criterio y se guía por su intuición y tiene una visión definida de sí mismo.  

Cuando afirmamos que efectivamente hicimos algo, queremos decir que los resultados están ahí, y se pueden constatar: los resultados concuerdan con lo que decimos, sentimos y hacemos, no hay mentiras, ni engaño, ni excusas, ni coartadas al respecto.

La persona efectiva, no sólo hace lo mejor que puede, sino que hace lo imposible para que el trabajo sea hecho en excelencia. La efectividad, más que un comportamiento, es una actitud ante la vida, un valor agregado, un estilo de vida. La efectividad se deriva de la conciencia de ser capaz y de estar orientado para hacer lo que sé hacer con pasión, vocación, excelencia y ética. 

Autoestima es la fuerza que mueve al individuo hacia un objetivo específico, para llegar a donde se quiere llegar. Efectividad es una disposición, un encuadre mental, enfocado en la decisión y convicción de ser uno mismo, auténticamente verdadero y coherente. 

Soy efectivo cuando estoy presente, cuando decido ser responsable, y congruente conmigo mismo; cuando dependiendo de mí, hago las cosas que quiero hacer, sin esperar que otro las haga por mí. En un comportamiento efectivo, hay tres elementos importantes: equilibrio, flexibilidad y creatividad.

1. Equilibrio: la ecología es la fuerza ordenadora e impulsiva en el proceso de la autoestima. De ella se derivan el aprecio, el contacto, el respeto al crecimiento, y a la integridad en el manejo de las necesidades del individuo.

2. Cuando la persona es consciente de quien es, de sus necesidades, y de sus contextos, se orienta intuitivamente hacia lo que es la razón de su vida, hacia el bienestar total, y al orden interno, sin violentar las pautas del crecimiento.

3. Flexibilidad: para ser efectivo es necesario adaptarse, buscar alternativas, y experimentar, para llegar a donde se quiere llegar, con el menor costo, y el mayor bienestar. En el manejo de los eventos, una persona consciente de sí, puede ser como las palmeras, que enfrentan las embestidas de los vientos más feroces, permaneciendo firmes en su arraigo y prevaleciente.

La creatividad esta íntimamente relacionada con la vida y la efectividad, para estar atentos a los cambios, al descubrimiento de nuevas alternativas, para cambiar de perspectiva, sin aferrarse a lo que ya conocemos y nos proporciona seguridad. Cuando una persona efectiva, ve que todo perece está perdido e impenetrable, se las ingenia para encontrar nuevos caminos que lo llevarán a otros resultados.

 La vida nos demanda vivirla: con conciencia, responsabilidad, y carácter; porque somos un diseño con la más avanzada ingeniería y tecnología del Creador. Cada ser humano es un diseño único, especial y particular, para honrar y glorificar al Creador. Cuando soy consciente de quién soy, vivo con dignidad, gratitud, y en plenitud por la persona que soy, y valgo. 

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

2 Timoteo 1:7

El Veneno

Una vez, una hija vino a su madre y le comentó: ¡Mamá, ya no aguanto más a la vecina! Quiero matarla, pero tengo miedo que me descubran. ¿Me puedes ayudar con eso? 

La madre le responde, claro que sí mi amor, pero hay una condición; tendrás que hacer las paces con ella para que después nadie sospeche que fuiste tú cuando ella muera.

Tendrás que ofrecerte a cuidarla muy bien, ser respetuosa, gentil, cordial, paciente, cariñosa, empática, menos egoísta, complacerla, y escucharla. ¿Ves este polvito? Todos los días pondrás un poco en su comida. Así ella morirá lentamente.

Pasados treinta días, la hija vuelve a su madre para contarle los resultados de la tarea; le dice, mamá ya no quiero que ella muera. He comenzado amarla, el sentimiento de odio que sentía contra ella se ha desvanecido. ¿Y ahora? ¿Cómo hago para cortar el efecto del veneno? 

La Madre entonces le responde: ¡No te preocupes hija mía! Lo que te dí fue polvito de arroz; ella no morirá, porque el veneno estaba en ti hija.

La fábula del veneno es una analogía, útil para referirnos a uno de los cuatro sentimientos primarios, la rabia. Cuando el sentimiento rabia no se maneja correctamente, ni se contextualiza, se convierte en amargura, resentimiento, violencia, odio, y venganza; además de ser muy tóxico para el cuerpo y la mente, dejándonos consecuencias en enfermedades psicosomáticas como:

insomnio, acné, caída del cabello, pérdida de la vista, estreñimiento, úlceras, problemas digestivos, artritis, dolores de espalda, migrañas, obesidad, halitosis, enfermedades de la piel, problemas cardíacos, mal humor, desconfianza, inseguridad, miedo, depresión, aislamiento, etcétera. 

Ningún sentimiento es malo en sí, lo malo es, no saber identificarlos, contextualizarlos, ignorarlos, y no saber lidiar con ellos. Los sentimientos forman parte de nuestra autoestima, si no somos conscientes de ellos, nos perjudicarán en nuestro desarrollo, y plenitud de nuestra autoestima, es decir  quién soy yo, aquí y ahora. 

Creo que sería muy saludable y conveniente para todos, la activación de algunos principios dormidos. Ejemplo, la misericordia, la reconciliación, y el amor; que son intrínsecos de nuestra creación y naturaleza. Para todos los que creemos que fuimos creados, sabemos que fuimos hechos a su imagen, conforme a su semejanza; es decir, que poseemos la naturaleza de Dios.

Procuremos hacer las paces con quienes nos han ofendido y lastimado, no por ellos, sino por nosotros mismos; y así, dignificaremos, y honraremos nuestra creación, y al Creador. Aprendamos a tratar a los demás como queremos ser tratados. Siendo compasivos, misericordiosos, y amorosos, para reconciliar, perdonar, amar, dar, servir, sin esperar nada a cambio. 

Que el amor al prójimo se convierta en un estilo de vida, así como nosotros nos amamos a nosotros mismos; por encima de nuestras diferencias, moralismo, prejuicios, clacismo, racismo, y géneros. Dios busca y ama al pecador, pero no su pecado; por esto insiste como Padre amoroso, por el ser humano que él creó.

Hoy más que nunca, nuestro mejor aporte a la sociedad en caos, es ofrecerles nuestra mejor versión. Somos luz, para iluminar a otros con esperanza, aliento, apoyo, consuelo, fe y amor. Que Dios encienda en nosotros su amor Ágape. La naturaleza de Dios es amor; por su amor nos perdonó, mediante su Hijo Jesús, para que todos seamos salvos, y volvamos a él mediante su amor infinito. 

El odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas. Proverbios 10:12

Excusas: uno de los enemigos de la autoestima

Todos alguna vez hemos dado excusas. Excusas son mentiras, justificaciones, pretextos, o coartadas. Las excusas que más he oído en mi trayectoria profesional son: no sé, no puedo, no tengo, no entiendo, me olvidé, me confundí; es decir, yo no soy responsable sino víctima de las circunstancias, y de mi ignorancia.

Desde pequeño, nos la hemos ingeniado para dar excusas, justificándonos para quedar bien; porque lo más importante es dar la imagen de ser “una buena persona”.

La excusa tiene una raíz, la altivez. La persona altiva es prepotente, orgullosa, soberbia; deliberadamente no da la cara para no asumir la responsabilidad de los hechos cualquiera que fuera, entonces manipulará con su lenguaje favorito:

Se cayó, se rompió, se lo robaron, el tráfico, el accidente, cerraron la calle, la jaqueca, la comida me cayó mal, la alergia, la gripe, el polen, la lluvia, la nieve, el frío, la inseguridad, la delincuencia, la violencia, las mujeres, los hombres, el Covid, etcétera. Todo lo anterior son excusas, pero la persona responsable se víctimisa, pretendiendo decir que todas las cosas malas le suceden a él.

Da la impresión, que el patrón de la excusa lo hubiésemos heredado de Adán. Cuando Dios le hizo la pregunta, su respuesta fue una excusa. Observa, le dijo a Dios, la mujer que mediste por compañera me dio del árbol, y yo comí. ¿Quiénes fueron los cupables? Dios que se equivocó con la mujer que le hizo; y la mala mujer que lo metió en problemas. 

Utilizar la excusa como estilo de vida, es atentar en contra de la autoestima, negando el sí mismo, quién soy yo. Cuando no soy consciente, ni responsable de mis pensamientos, palabras, acciones, aciertos, desaciertos y equivocaciones; me pierdo la oportunidad de crecer de forma integral, es decir: espíritual, emocional, física y social. 

Cuando soy consciente de mí, entonces mi autoestima se encarga de activar y organizar todos mis contactos internos, para expresar la persona que soy, aquí y ahora. Cuando soy consciente, no tengo que dar excusas, ni mentir, ni defenderme, ni argumentar, ni manipular; porque no hay ningún problema si me equivoco, o cometo algún error. Asumo mi responsabilidad dando la cara, para dar una disculpa, o pedir perdón si fuese el caso.

Nuestra creación está diseñada y organizada para procesar únicamente la verdad, pero cuando por alguna razón damos excusas, o nos justificamos, nos exponemos a las consecuencias de negar la verdad. Nuestra naturaleza humana es proclive a dar excusas, para justificar lo injustificable. 

Pienso que sería conveniente para todos, en nuestra lista de resoluciones de nuevo año; comprometernos a ejercitar la honestidad, la ética, y los principios espirituales; porque la verdad nos hará libres y maduros, convirtiéndonos en mejores seres humanos.

Amado, yo deseo tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma. No tengo yo mejor gozo que éste, el oír que mis hijos andan en la verdad. 3Juan 1:2,4

Fobias

Fobia: un sufrimiento silencioso. Fobia es temor a algún objeto o situación, que, en sí, no encierra ningún peligro real para la persona. Quien padece de fobia generalmente reconoce lo irracional de su miedo, pero no logra disipar sus sentimientos con sólo razonar, puede tener fobia a cualquier objeto o situación. 

Aunque para algunas personas la fobia de alguien pueda ser causa de broma o burla, no es así para quien la padece. He aquí, algunas de las fobias más comunes que agobian, estresan y cautivan a muchas personas:

– Acrofobia: Miedo a las alturas.

– Agorafobia: Miedo a los espacios públicos abiertos.

– Algofobia: Miedo al dolor.

– Antropofobia: Miedo a los hombres o a un hombre en particular.

– Ginecofobia: Miedo a las mujeres o a una mujer en particular.

– Astrofobia: Miedo al trueno, al relámpago o a las tormentas.

– Ereutofobia: Miedo a ruborizarse.

– Hematofobia: Miedo a la sangre.

– Hidrofobia: Miedo al agua.

– Monofobia: Miedo a la soledad.

– Necrofobia: Miedo a los cadáveres.

– Nictofobia: Miedo a la oscuridad.

– Oclofobia: Miedo a las muchedumbres. 

– Pirofobia: Miedo al fuego.

– Tanatofobia: Miedo a la muerte.

– Herpetofobia: Miedo a los reptiles.

– Zoofobia: Miedo a los animales.

– Entomofobia: Miedo a los insectos. 

– Patofobia: Miedo a las enfermedades o a una enfermedad en particular.

Quienes padecen de fobias harán lo imposible por evitar los objetos que provocan esas reacciones de miedo. La intensidad del miedo asociado al objeto puede ir desde un disgusto irritante hasta gran congoja y ataque de gran ansiedad. 

Además del miedo irracional, quienes padecen de fobia pueden mostrar síntomas físicos, como dolor de espalda, de cabeza, diarrea, náusea, mareos, sudoración en las manos, respiración acelerada, taquicardia, parálisis e histeria. 

Muchas veces la fobia es el resultado de una súbita experiencia traumática de la infancia de la persona. Entre los más comunes encontramos el miedo a los perros, que suele surgir cuando un niño es atacado por un perro y no logra sobreponerse al miedo asociado con esta experiencia. 

Años después del incidente puede que la persona no sea capaz de acercase a un perro sin reaccionar con profunda ansiedad y pánico.

Las fobias también pueden surgir como un desplazamiento de la ansiedad. Es decir, el objeto de miedo simboliza cierta experiencia o acontecimiento que para la persona fue insoportable. 

El miedo extremo va adjunto al sustituto objeto del miedo. La fobia también puede producirse por influencia de los padres. El padre o la madre que tienen un miedo inmenso al rayo, por ejemplo, pueden transmitirlo a los hijos, al esconderse cada vez que hay tormentas eléctricas, para evitar el gran peligro que encierra. 

Otra causa de fobia es el intento de la persona que trata de evitar situaciones en que podría exhibir intentos agresivos o eróticos corrientemente reprimidos. Me explico, a una madre le puede sobrevenir amicofobia, miedo a los objetos filosos, miedo a que cuando maneja un objeto afilado, ella podría emplearlo en contra de sus hijos o marido. 

El tratamiento para el fóbico varía según la condición de la persona. No creo que una fobia se pueda curar mediante autoayuda, por lo complejo del tema; por eso es importante la supervisión y evaluación en el proceso de liberación de alguna fobia. 

La ayuda de un profesional de la salud con orientación holística es muy importante, para ayudar a la persona a desactivar la fobia y sacarlo del cautiverio. En mi experiencia personal y profesional, he sido testigo que sí es posible que una persona se sane de cualquier fobia. Recomiendo cuatro pasos: decisión, firmeza, seguridad y fe.

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio. Timoteo 1:7

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y dominio propio. Timoteo 1:7

La Vaquita

Un maestro de la sabiduría paseaba por el bosque con su fiel discípulo, cuando vio de lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la caminata le comentó al discípulo acerca de las visitas, también de conocer personas y la oportunidad de aprendizaje que tenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constataron la pobreza del lugar, los habitantes, una pareja y tres hijos; tenían una humilde casa de madera y estaban vestidos con ropas sucias, rasgadas y sin calzado. Entonces se aproximó el maestro al padre de la familia y le preguntó: 

¿En este lugar no existen posibilidades de trabajo, ni puntos de comercios tampoco? ¿Cómo hace usted y su familia para sobrevivir aquí? El señor calmadamente le respondió: Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todo los días. Una parte del producto la vendemos o la cambiamos por otros alimentos en la ciudad vecina y con la otra producimos queso, cuajada, etcétera, para nuestro consumo y así es como vamos sobreviviendo. El sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se marchó con su discípulo. 

En el medio del camino, volteó a su fiel discípulo y le ordenó: busca la vaquita, llévatela al precipicio de allí en frente y empújala al barranco. El discípulo espantado vio a su maestro y le cuestionó sobre el hecho, porque la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia. El silencio absoluto del maestro fue suficiente para entender y cumplir con la orden. Así que el discípulo empujó a la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria del discípulo por años y nunca pudo sacarse el terrible cargo de conciencia por el crimen cometido a instancias de su maestro. 

Tanto impacto causó esto en la vida del discípulo, que abandonó al maestro y prosiguió solo su camino. Años después, el discípulo debía pasar cerca de la casa y tomó la decisión de regresar al lugar. Contarle a toda la familia, pedirles perdón, y de ser posible, repararle el daño causado. Así lo hizo, y a mediados que se aproximaba al lugar veía todo hermoso, con árboles frondosos y floridos, una huerta arreglada, una bella casa, niños saludables y adecuadamente vestidos y calzados. El joven discípulo triste y desesperado, aún imaginándose que aquella humilde familia hubiese tenido que vender el terreno para sobrevivir. Aceleró su paso al llegar a la casa fue recibido por un hombre muy agradable y tranquilo. 

El joven discípulo, le preguntó por la familia que allí vivió hace unos cuantos años atrás, pero el hombre le dijo que ellos habían vivido allí toda su vida. Sorprendido el joven discípulo, vio con atención los rostros de las personas y concluyó que efectivamente eran la familia que él había conocido. Y sólo atinó a preguntar, yo pasé años atrás y este era un lugar muy pobre. ¿Cómo logró esta prosperidad? Y el hombre entusiasmado le contestó: mire joven, años atrás nosotros teníamos una vaquita, pero no sabemos cómo se cayó a un precipicio y murió. Al principio creíamos que sería nuestro fin, pero fue entonces que despertó nuestra consciencia, la sabiduría y la inteligencia, para buscar nuevas alternativas. Ignorábamos que fuéramos capaces de lograrlo, así fue como alcanzamos la prosperidad y la abundancia que usted ve ahora.

Moraleja: el antes y el después de esta familia, nos lleva a reflexión, ¿acaso tengo alguna vaquita, que está estorbándome en mi desarrollo y plenitud de mi autoestima? Son muchas las personas que viven en pobreza, quizás muchos de ellos son, porque tienen dormidas o cauterizadas sus consciencias; entonces resignados y resentidos, buscan a los culpables: sus padres, el gobierno, la mala suerte o Dios, cuando en verdad nunca han sido pobres. Dentro de cada ser humano, hay una riqueza interna, pero hay que responsabilizarse e invertir en sí mismo para descubrirla. Quita las escorias de la plata, y saldrá alhaja al fundidor. Proverbios 25:4

La pérdida de la vaquita fue el detonante que activó la conciencia dormida en esta familia, que los conectó al instante con su autoestima. Uno de los enemigos de la autoestima, es el conformismo. Conformismo, es resignación a una circunstancia determinada. Muchas de las tragedias sirven para sacarnos de nuestra zona de confort, haciéndonos conscientes de nuestra pobreza como seres humanos, la cual nos bloquea para alcanzar la maximización de nuestro diseño como persona. La vida es como un espiral, circula hacia arriba en busca de expansión, evolución y plenitud, pero es la responsabilidad de cada uno de nosotros, hacer posible que esto suceda. ¡Te deseo éxito!

¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo visites? Le has hecho poco menor que los ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra; le hiciste señorear sobre las obras de tus manos, todo lo pusiste de bajo de sus pies. Salmos 8:4-6

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