Fundación Autoestima

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Iintuición

La intuición:
Recurso que mi organismo conoce muy bien. Me hace ser consciente de su existencia, sin concepto, ni razonamientos, ni lógica. Intuición llamó Bergson a esta capacidad, y Jung la identificó como una de las cuatro funciones del organismo que explora lo desconocido que presiente las posibilidades y las implicaciones. Otros la han llamado sexto sentido, Spinoza dijo una manera superior de conocer las últimas verdades sin el uso de la razón. Es sólo y mediante la intuición, que la esencia de la vida puede ser conocida. La sabiduría humana proviene de la intuición, es una fuerza profunda, que va mucho más allá del análisis, es donde todas las cosas encuentran su origen común. Estamos sobre el regazo de una inteligencia inmensa, somos los receptores de su actividad. (Ralph Waldo Emerson).

Intuimos el examen que nos van a poner, las preguntas que nos van a hacer, la persona que se va a acercar, el peligro que se avecina, el evento que va a suceder, el accidente en el camino, la decisión que debo tomar, etcétera. De alguna forma, el organismo prepara sus recursos, su sistema de brega y enfrentamiento, para estar firmes, fuertes y seguros.

La intuición asusta a muchos porque no la han cultivado, acostumbrados a guiarse simplemente por lo que le indica su cabeza. Ellos jamás pasarán de lo cierto, lógico y seguro, jamás tendrán la satisfacción de crear y ser diferentes. La mayoría, tiene identificada la intuición con el futuro. La intuición, por el contrario, es un recurso en función del presente, es la inteligencia biológica del organismo, que ilumina sin razonamientos, y guía sin programaciones.La intuición surge como una respuesta del organismo integrado en busca de su expresión natural. Aunque muchos identifican la intuición como un recurso parapsicológico, exotérico o supersticioso, válido cuando se trata de adivinar el futuro, sin embargo, la intuición es una función que opera desde el presente.

Mientras más contacto, más presencia, más integración y más autoestima; habrá un conocimiento más intuitivo y mayor sabiduría, para una vida más congruente, satisfactoria e integrada. La intuición es uno de los cuatro integrantes que conforman el espíritu del ser humano: Contacto, vida, conciencia e intuición.

1. Contacto: El espíritu es el único medio que tenemos los seres humanos para comunicamos en la dimensión espiritual y trascendental con Dios. Ejemplo, nuestro espíritu es una especie de red de wifi espiritual. Jesús dijo: Dios es Espíritu; y los que lo adoran, en espíritu y verdad es necesario que le adoren. Juan 4:24

2. Vida: Imposible vida humana sin el espíritu. El espíritu posee el carácter, la personalidad, la esencia del ser humano. El espíritu tiene nombre, identidad, significado, propósito y destino. Ejemplo, Jesús resucita a un muerto, para hacerlo dijo: ¡Lázaro, ven fuera! Juan 11:43

3. La conciencia: Es una especie de juez interno que juzga la conducta de cada ser humano. Nos hace conscientes de nuestras conductas buenas o lo malas, si somos inocentes o culpables. Es por medio de este juez, que somos redargüidos para arrepentimiento, cuando somos hallados culpables o cómplices de algún pecado o maldad.

4. Intuición: La intuición es la sabiduría e inteligencia del presente, guía de forma no racional al organismo en lo desconocido del futuro.

La intuición es una especie de torre de control: Monitorea al piloto, le da las coordenadas para su descenso, le autoriza la pista, cuando debe aterrizar y el hangar donde debe estacionar el avión. Todo este protocolo tiene una razón, evitar una colisión protegiendo la vida de los pasajeros y la tripulación.

Resumiendo: La intuición me mantiene informado de lo que está pasando y de lo que va a pasar conmigo, o con personas a mi alrededor. Así, mi organismo elabora respuestas que lo ayudan a realinear sus recursos, para enfrentarse a cualquier eventualidad o contingencia de la vida. Me hace ver posibilidades donde sólo veía obstáculos, mirar hacia adelante cuando todos miran hacia atrás, buscar nuevos caminos, ver los milagros que yo no creía podían hacerse en mí. Me da ingeniosidad creativa en los problemas para salir siempre adelante. Todo lo contrario, a la razón, a la lógica, a los patrones, lo que dicen los demás, o las experiencias del pasado.

Vivir

La v ida:

Vivir es el objetivo de la vida. Vivir es la verdad de la vida. La vida es para disfrutarla, no para estar lamentándose renegando de la mala suerte. La mala suerte o la buena suerte no existe, son pensamientos fabricados, una de las mejores cuartadas del ser humano para justificarse y no asumir responsablemente su vida. La vida se vive con conciencia para poder disfrutar la belleza de la vida en todas sus facetas, en contacto con el placer y el bienestar que nos produce. Esa actitud reflejará buena vida, la cuál será como una lámpara para las relaciones y las oportunidades que en camino de la vida se nos presentarán.

Nadie nació para sufrir, aunque el sufrimiento existe, pero no para desvalorizarse o negarse a sí mismo. Todo ser humano tiene derecho de vivir su propia verdad con respeto y dignidad, y poder expresar su verdad con toda libertad. Porque sólo desde su propia verdad cada ser humano diseña la vida que quiere vivir y toma las decisiones que quiere tomar. Nadie puede vivir la vida ajena, tampoco pensar por nadie, ni hablar por nadie, ni sentir por nadie, ni soñar por nadie, cada uno vive su propia vida conforme a sus propios intereses. Parte importante de la vida, es descubrir cuál es la propia verdad.

La vida consiste en ir recorriendo muchos laberintos de la intimidad, muchos rincones de nuestro acontecer diario, donde encontraremos lo agradable y lo desagradable, lo cotidiano y lo sublime, los aciertos y los fracasos, para encontrarnos con nuestra propia verdad. La vida y la verdad son las dos caras. Cada persona cultiva su propia verdad. Cuando soy consciente de mí, puedo enfrentarme a las contingencias y cambios de la vida, donde muchas veces habrá que recomenzar porque en el camino de la vida hay pérdidas y separaciones, pero sin perder el significado ni el propósito de sí mismo, para no desaparecer en las variaciones y la complejidad de la vida.

Para relacionarme, para comunicarme y para decidir, necesito claridad con mi propia verdad, sin olvidar respetar la verdad del otro. Cuando me aprecio y valoro mi verdad, todos los procesos del crecimiento fluyen, esta armonía hará que tenga buena salud y bienestar. Mentir es pervertir la propia verdad. La mentira mata la vida y su propósito. Estamos creados para vivir en la verdad, vivir con ella y morir con ella es el objetivo de la vida. Cuando ignoramos la verdad propia para plagiar la verdad ajena como propia, no somos auténticos, hay vacío, nos enfermamos, y morimos lentamente sin vivir la propia vida.

Muchos mueren antes de la hora, sin haber conocido quienes eran y cuál era su propósito y objetivo de vida. Las muertes prematuras reflejan a una persona con una vida superficial y pobre de contacto, es decir, no hay conciencia de la vida, ni hay contacto con la vida. La vida de los seres humanos está conformada para evolucionar naturalmente en forma de espiral, cuando por diversas razones del individuo se interrumpe este siclo, se bloquea la energía perjudicando el proceso y desarrollo de la autoestima en sus cuatro pilares: Raíces, Identidad, Carácter, Visión, ignorar este proceso es atentar contra la vida.

La vida no es una competencia de seres humanos o una campaña publicitaria para destacar quien es el mejor. Por ejemplo, quien tiene más, quien puede más, quien sabe más, quien es el mejor hijo, mejor esposo, mejor padre, mejor proveedor, mejor trabajador, etcétera. Cada ser humano tiene su propósito de vida, el cuál debe desarrollar y maximizar como objetivo y satisfacción personal. Pero la prepotencia, la altivez, la arrogancia y el orgullo, pervierten la vida y el propósito de vivir. La vida es un regalo de Dios para vivirla en agradecimiento, en dignidad y en plenitud.

El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua del mal, y sus labios no hablen engaño; apártese del mal, y haga el bien; busca la paz y síguela. 1Pedro 3:10-11

 

Muerte

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir. Eclesiastés 3:1-2

Nos hemos acostumbrado a mirar la muerte como un castigo, perdiendo la perspectiva, el significado y la relación con nuestra autoestima. No podemos evitar la muerte, ni negarla, mucho menos reducirla a esquemas arbitrarios de escuelas de pensamientos, de filosofías, de interpretaciones o de alguna religión.

La muerte tiene un valor y un significado; el valor que le corresponde como una experiencia de transformación total de la vida misma. La vida se vive individualmente, el nacimiento es individual y el crecimiento también, por supuesto la muerte sin duda tiene que ser individual. Sería ingenuo pensar, que, si nacer y crecer ha sido estar inmerso en un proceso natural e individual, el morir termine siendo entrar todos por el mismo callejón. La muerte es una experiencia única y singular que cada individuo vive a su modo como una decisión muy personal y particular.

De alguna manera e inexplicablemente, algunas personas deciden cuándo y cómo se quieren morir, abortando el proceso de la muerte. Esto se debe en parte, por el estilo de vida que la persona escoge para vivir sin medir las consecuencias. Por ejemplo, algunas de las enfermedades comúnmente conocidas. No hay enfermedad sino enfermos. Las enfermedades aparecen en la mayoría de los casos, porque existen personas que vive sin conciencia de sí mismo. Las enfermedades son la expresión de un organismo maltratando, descuidado y olvidado.

Lo bueno y lo malo de las enfermedades: Lo bueno es que produce un despertar de la conciencia del enfermo. Lo malo es que a veces resulta inútil, porque ya no hay tiempo para reparar lo que está dañado. Sólo quedará tiempo para prepararse para una partida anticipada. La muerte es la conclusión de una etapa, es la entrada a otro nivel de experiencias diferentes, superiores si se quiere, pero muy distinta a la que hasta ahora hemos conocido.

Mi autoestima, la que yo he adquirido a través de mi nacimiento y crecimiento, organiza, orienta y define esta experiencia de la muerte por igual. Un paso adelante en el proceso evolutivo: Nacer- crecer- morir. La vida comienza desde el momento que el espermatozoide y el óvulo hacen fusión. El nacimiento es la prolongación de la vida que ya tuvo su comienzo. La vida se vive con consciencia y responsabilidad. Crecer es una decisión responsable, para desarrollar mi capacidad, mi potencial y vocación en objetivos concretos, definidos y específicos.

Morimos en el “tiempo” y ciclo natural de la vida, no antes de ese tiempo. Nos morimos cuando ya hemos consumado nuestro propósito y destino, concluimos cerrando situaciones de la vida para abrirnos a otras nuevas situaciones diferentes, desconocidas y transcendentales de otra dimensión, experimentando diferentes niveles de vivencias y experiencias.  Cada persona vive sus puntos de transición de manera única y personal. Cada quien es responsable de cómo lo quiere hacer y llevar a cabo. Yo nazco, yo crezco, yo muero en los tres procesos, hay dos movimientos sincronizados, un aquí y ahora, y un después. La vida y la muerte, son nuestra responsabilidad, quien la asume está listo para la transición.

Crecer y morir es una decisión de la experiencia y no de la razón. La muerte es una puerta que nos conduce a otra vida, a otra dimensión, a otra experiencia, pero adelantarse a esa otra vida sin haber concluido la vida presente, es interrumpir un ciclo de vida natural que atenta contra nuestra autoestima; perdiendo la oportunidad de desarrollar y explotar nuestra creación.

Nacimiento y muerte, no son dos estados diferentes, sino aspectos diferentes de un mismo estado. (Mahatma Gandhi)

Amor

Amor una locura, un virus, una enfermedad incurable o una experiencia mística. ¡Cómo curarse del amor! y reinventarlo en una virtud para la vida personal y las relaciones. ¿Nos preguntamos, qué es el amor? La respuesta viene de todos lados. Una locura afirman los que no la entienden. Una enfermedad incurable los que la sufren. Un producto de consumo para los que la explotan, o una experiencia mágica para los que la disfrutan.

Todos quieren vivir el amor, pero nadie quiere entenderlo. El amor es una de esas experiencias que es mejor sentir y no definir responsablemente. Por ejemplo: ¿Es el hombre capaz de amar? ¿Quién ama más, el hombre o la mujer? ¿Cómo se explican tantas locuras en los que aman? Hitler amaba a Eva Brown, Popeye a Olivia.

La educación impartida nos ha dejado colgados en la confusión: Amor vs odio, amor vs sufrimiento, amor vs abandono, amor vs sexualidad, amor vs mentiras, amor vs pantalla, amor vs chantaje. Cuando amamos no sabemos quiénes somos, ni qué queremos, perdemos la cabeza. Y de ahí saltamos a la paradoja: Amar para odiar, amar para sufrir, amar para morir. Desde este planteamiento podemos comenzar a preguntarnos:

¿Por qué es tan difícil amar? La trampa está tendida para todos: Para los adolescentes que descubren en la sexualidad y juran que aman con toda su alma. Para los novios quienes se encuentran a sí mismo a través de la proyección. Para los recién casados, quienes se enamoran del amor y juran que es eterno, lo que para muchos apenas dura meses o años. Para los adultos que lo sufren y reinciden para no quedarse solos, y para los ancianos que amar es la soledad.

¿Pero dónde está el amor? ¿En el otro que me complementa, en mí mismo que busco satisfacer la necesidad? Lo que vemos en el cine, la televisión, mata el amor. Es un enlatado de plástico de mal gusto, con muchas fantasías y buenas intenciones, donde los protagonistas sufren de un natural desdoblamiento de personalidad, proyectando ambos artistas y productores su propia vida llena de insatisfacción a una audiencia maltratada que busca respuestas personales en esos modelos.

El amor es una necesidad fundamental: Amar y ser amado, si no se recibe, se cae en el vacío, en la soledad. Si se usa mal, terminarás en abandono, despecho, una experiencia por la cual muchos deciden morir o vivir muertos. Amor es contacto. Abandono es depresión. Amor es vida, curación, salud. Amor no es cariño, ni sexo, ni aprecio, ni piel de gallina. Amor va mucho más allá. Está adentro y se proyecta desde adentro hacia fuera, en la imagen del amado. Amar es mirar desde la intimidad personal hacia el otro, en el diálogo y aceptación. Amor despierta la energía de lo químico, de lo fisiológico, lo psicológico, lo social y lo espiritual.

La biblia define el amor de Dios desde otra perspectiva:

V 4. El amor es sufrido (tiene un precio), es benigno (bueno); el amor no tiene envidia (celos), el amor no es jactancioso (vanidoso), no se envanece (orgullo);
V 5. No hace nada indebido (ilícito), no busca lo suyo (independiente), no se irrita (impaciente), no guarda rencor (odio);
V 6. No se goza de la injusticia (maldad), más se goza de la verdad (justicia).
V 7. Todo lo sufre (carácter), todo lo cree (confianza), todo lo espera (tolerante), todo lo soporta (fuerte).
V 8. El amor nunca deja de ser (intrínseco). 1Corintios 13: 4-8

No busques culpables

No busques culpables:

Una persona muy apreciada para mí, publicó recientemente una reflexión de la crisis que se vive en su país. Al leer su publicación se encendió mi conciencia ciudadana.

Le dije: Te felicito por la excelente analogía que describe muy bien la crisis de tu país. Una crisis que en mi opinión es de todos, es decir, todos son cómplices de la crisis, porque todos los ciudadanos del país la provocaron directa o indirectamente. Ahora están clamando a Dios desesperadamente con la ilusión que Dios los rescate de la mala decisión en la elección de sus gobernantes. La naturaleza del ser humano tiene la inclinación de buscar atajos, para demostrar su inocencia, y así, poder echarles la culpa a otros, lavándose las manos de toda responsabilidad y complicidad.

Con todo respeto, yo lo veo desde otra perspectiva, hace falta más acción y menos oración. Lo que Dios sí está esperando de todos, es que despertemos nuestras conciencias, para que creamos quiénes somos y de qué estamos dotados como su máxima creación. Sólo entonces, se acabarán los culpables y los cómplices, así, cada ciudadano asumirá la responsabilidad por sus acciones y estilo de vida.

En el ejercicio de la profesión, he intercambiado con diferentes culturas su idiosincrasia y patrones culturales, y he llegado a la conclusión personal, que en nuestros países existen cinco fortalezas que le están impidiendo a nuestros pueblos su desarrollo y grandeza como nación: La complicidad, la sordera, la ceguera, la incredulidad y el conformismo, que lo reafirman con: Quejas, marchas, protestas, huelgas de hambre, acusaciones, y todo lo que se les ocurra improvisar desde su no conciencia de sí mismo; pensando ingenuamente que algún día un buen samaritano llegará y los rescatará de los corruptos, de los pillos, de la violencia, de la anarquía y de su desgracia.

Opino que el problema no son los gobernantes, porque ellos mismos son parte del pueblo con los mismos problemas existenciales. La raíz del problema es autoestima. La no conciencia de sí mismo, no les permite conocer la grandeza y fortaleza que reside en ellos, convirtiéndose en niños víctimas de todo viento de circunstancias que los vence y los hace cautivos. Esta condición los convierte en personas fracasadas, inseguras, miedosas, mendigas, sumisas, perdidas y codependientes, buscando a un mesías papá, que los adopte y haga por ellos lo que no se atreven hacer por sí mismos. Todo tiene que ver por la autoestima, sus carecías y la falta de crecimiento personal, los mantiene en la oscuridad.

Cuando cada ciudadano individualmente encienda su conciencia y tome el control de su vida, asumiendo con responsabilidad la persona que es, esto traerá una influencia colectiva que los impulsará a todos hacer los cambios y ajustes de vida que cada uno necesita, para vivir la vida con libertad, con digna, con respeto, con honra, con esperanza y fe. Yo, solo yo, decido cuándo, dónde y cómo quiero que se hagan las cosas para mí, sin ignorar ni subestimar a mi prójimo.

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. Marcos 9:23 

 

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