Fundación Autoestima

  • Facebook
  • Instagram
  • TikTok
  • Twitter
  • YouTube
  • ¿Qué Hacemos?
  • ¿Quiénes Somos?
  • ¿Hacia Donde Vamos?
  • Acerca del Director
  • Contáctanos
  • Blog

Excusas

Excusas:
Las excusas son uno de los enemigos de la autoestima. Todos en algún momento hemos dado una excusa. Excusas son cuartadas, justificaciones y pretextos. Las excusas que más he oído en mi trayectoria profesional son: No sé, no puedo, no tengo, me olvidé, me confundí. Todo menos yo, haciéndome la víctima, el ignorante e ingenuo.
Desde el más pequeño hasta el más grande, nos la hemos ingeniado para dar excusas y justificaciones para quedar bien; porque lo más importante es dar la imagen de ser una ”buena persona”.
Todos los seres humanos tenemos la tendencia de dar excusas para justificarnos. Esto se debe en buena parte, a una conciencia dormida o bloqueada. Me explico, conciencia es la voz interna que me hace consciente de mis pensamientos, palabras o conductas inapropiadas, que me desfasan en mis principios y valores de vida. A su vez, me hace rectificar y me impulsa al arrepentimiento, alineándome con la verdad presente. Cuando estamos en el nivel de autoestima apropiado, la vida se vive en transparencia, congruencia y honestidad, aún en los momentos más difíciles de la vida de un ser humano.
Lo que atenta contra  nuestra autoestima, es precisamente negar el sí mismo: Quién soy, aquí y ahora. Si no me hago responsable de mis pensamientos, de mis palabras, de mis acciones, de mis errores y equivocaciones, me juzgaré y me culparé, olvidándo que soy un ser humano con defectos y virtudes. Mi autoestima es responsable de activar y organizar todos mis contactos internos, para expresar la persona que soy, aquí y ahora, sin excusas, ni cuartadas, ni argumentos, ni trampas. Yo tengo el derecho y la libertad, de poder decir sí o no, sin sentirme obligado o culpable.
Nuestra creación está diseñada y organizada para procesar únicamente la verdad, pero cuando por alguna razón justificada o no, damos excusas atentamos contra nuestra autoestima, exponiéndonos a las consecuencias que conllevan negar la verdad.
La Biblia dice: No tengo yo mejor gozo que éste, el oír que mis hijos andan en la verdad. 3 Juan, 4

Resentimiento

Resentimiento hace alusión al paraíso, al contacto interrumpido, la pérdida, la necesidad no satisfecha. Adán accede a los requerimientos de Eva, cae en la seducción del fruto prohibido, se enfrenta a su Hacedor, no sabe qué decir, se siente atrapado, discute con Eva, la reciente, la culpa, la juzga; queriendo rehacer su relación con su Señor. Resentido por lo que existió y ya no existe, por lo que tuvo y perdió.

Resentimiento es una forma de sobrevivir, de resistirse a abandonar el pasado, a mantener contacto con el objeto amado. Es un intento de reiniciar el contacto, sabiendo de antemano que no es lo que yo quiero hacer, porque en realidad no quiero hacer nada para abandonar mi posición de ofendido, quebrantado y víctima, pero sí quiero que el otro haga o pague. En la mayoría de los casos, esta situación es doblemente paradójica, porque ¿cómo podría con un pasado que ya no existe, hacer algo para que exista? Es meterse más en la impotencia, es morderse la cola y hacerse daño a sí mismo.

La rabia es una mezcla de muchas cosas. La pérdida, en sí, reactiva una cadena de experiencias pasadas de abandono y resentimientos, y provoca una sensación de debilidad con una recrecida necesidad de afecto y aceptación incondicional. Rabia es un sentimiento orgánico físico, biológico. Es un bloqueo de la energía cuando no se expresa, porque, cuando se expresa permite ponerse en contacto con la separación o la necesidad no satisfecha.

Cuando la energía no se expresa debidamente y correctamente es nociva al organismo, convirtiéndose en violencia, juicio, venganza, destrucción y en enfermedades, en busca de un culpable, un chivo expiatorio, a quien se le cargará lo que no tuve, lo que no tengo y necesito. Lo paradójico es querer expresar rabia contra quien ya no está y cuya presencia es necesaria para que proporcione atención y cariño. La rabia es la expresión de la impotencia ante el vínculo roto sin saber qué dirección tomar: Si la expresa pierde, si la contiene pierde. Un doble vínculo que busca solución a través de la culpa.

La culpa no es un sentimiento, más bien es un esfuerzo por mantener el contacto estando separado. Es un intento de solucionar la paradoja fundamental: Resentimiento vs necesidad. La culpa es un forcejeo para distraer la atención, es la perfecta cuartada, dejando el enredo intacto manteniéndose relacionado con el sujeto amado y resentido. Es una forma discreta, aunque inefectiva, de no separarse para no quedarse solo. La culpa mantiene el pasado presente y el presente ignorado. Los recuerdos se mantienen actuales y se predice catastróficamente sobre lo venidero: “Me harán daño”, “No me querrán”, “Me abandonarán”, etcétera.

No podemos seguir cediéndole espacio a nuestra mente y corazón para el resentimiento, ese espacio debiésemos ocuparlo para el amor. El amor, es el bálsamo que sana las heridas del pasado, nos reconcilia y nos liberta. Nos merecemos una mejor calidad de vida.

Mira bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que, brotando alguna raíz de amargura, os estorbe y por ella muchos sean contaminados. Hebreos 12:15

Diferencia

Culpa – Arrepentimiento:

La culpa le pertenece al alma, el arrepentimiento le pertenece al espíritu. Aunque ambas expresiones son bastante parecidas, son diferentes en actitudes.

La culpa: Es un sentimiento muy común en todos los seres humanos. El sentimiento aparece cuando hay algún mal pensamiento o un mal deseo, cuando las cosas no salen como se esperaba, una mala decisión o una mala inversión, un divorcio, un accidente, una enfermedad, la muerte de algún ser querido, etcétera.

Actitudes cuando se vive en la culpa: Se buscan culpables, se victimiza, se racionaliza, se argumenta, se amarga, se violenta, se justifica, se aparenta, se grita, se evade, se miente, se llora para manipular, se recurre a alguna adicción, se deprime, se enferma, también se usa como pretexto para no cambiar, convirtiéndose la culpa en estilo de vida, etcétera.

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Dios, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras. Jeremías 17:9-10.

Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres salen los malos pensamientos… Marcos 7:20-23

La conciencia: Está en el espíritu, y a diferencia del alma no es un sentimiento como la culpa. La conciencia está ahí, para confrontarnos y concientizarnos de nuestra maldad, llevándonos a un profundo y sincero arrepentimiento. El arrepentimiento abre nuestros ojos, y nos revela la condición malvada y vergonzosa de aquello malo que hayamos hecho, sensibilizándonos para reconocer responsablemente la mala conducta. Esta sensibilidad y vulnerabilidad nos guiará al camino del perdón, para establecernos en un nuevo orden de vida.

La actitud cuando se está arrepentido: Jamás culpará a nadie, ni tendrán cuartadas, ni manipulación, ni excusas, ni chantajes. Asumirá la total responsabilidad de su conducta y consecuencias. Será en este punto, donde tomará la firme decisión de cambiar, reformando el previo marco pensante y patrones.

Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa… Lucas 19:8-10

Tener bien definido la diferencia de estas dos entidades: Alma y espíritu, nos salvará del engaño del corazón y su perversión, así, evitaremos el sufrimiento. Pero la luz de nuestra conciencia, que es el espíritu, nos salvará, nos libertará, para vivir la vida en bienestar y plenitud.

En mi opinión, lo conveniente y responsable sería, vivir en equilibrio, es decir, ser consiente de nuestra respiración y de que somos seres trinos: Espíritu-alma-cuerpo

 

Existir es cambiar

El despertar de la consciencia:

Najoud Ali es una niña de diez años del Yemen. Najoud, ni es reina, ni princesa, ni la hija de un banquero acaudalado. Es una niña normal con sus padres y muchos hermanos y hermanas. Como todos los niños de su edad, quiere jugar a las escondidas y comer chocolate. Le gusta hacer diseños de colores y sueña parecerse a una tortuga de agua, aunque jamás ha visto el mar. Cuando ella sonríe un pequeño hoyito se forma en su mejilla derecha.

Una tarde fría del mes de febrero del 2008, esa mirada bella desapareció de pronto detrás de unas gruesas lágrimas, cuando su padre le anunció que ella se casaría con un hombre treinta años mayor que ella. En su país, la costumbre con las niñas del campo que no tienen papeles y no son registradas al momento de nacer, es casarlas con hombres adultos.

Su experiencia como niña casada fue de maltrato físico y abuso sexual casi a diario. Una mañana cuando iba a comprar el pan, Najoud tomó conciencia de su vida y de inmediato se subió en un bus y se refugió en un tribunal hasta que un juez la quiso escuchar. A los diez años, Najoud desafío la cultura y las tradiciones de su país, pidiendo el divorcio. Fue en ese momento especial cuando ella fue consciente de su vida, de su presente y de su futuro y de su decisión de salir de su condición de víctima, para romper su silencio y motivar a otras mujeres a seguir su ejemplo.

Najoud hubiera podido conformarse con su desgracia y aguantar como lo han hecho miles de mujeres. Y así fue como ella pudo recuperar su libertad, sus derechos y su dignidad exponiéndose a ser castigada por su osadía. Toda la prensa internacional se presentó al sitio para darle su apoyo. Al igual que la directora del Yamen Times, resaltando la incongruencia de una cultura que atenta contra la autoestima de los indefensos, inocentes e ingenuos para abusarlos en su perversión.

 El hijo pródigo despertó su conciencia:

Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Y volviendo en sí, dijo: Cuántos jornaleros en casa de padre tienen abundancia de pan, i yo aquí perezco de hambre.  Me levantaré e iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Lucas 15:16-18

En nuestros dos ejemplos hay dos aspectos a considerar: Cuando la consciencia se despierta, nos impulsa a salir del cautiverio y nos salva de todo lo que contra nuestra integridad. Además de ayudarnos a recuperar nuestra mayordomía, para ejercer con sabiduría, soberanía, respeto y honor nuestras vidas. Si alguna vez fuimos víctimas de abuso infantil, o si alguna tomamos una mala decisión, ahí estará nuestra consciencia para redargüirnos y salvarnos de cualquier complot e injusticia humana.

No hay enfermedad sino enfermos

Enfermo: La autoestima organiza todos los contactos internos necesarios para mantenernos saludables, vigorosos y hermosos. El cuerpo es increíblemente eficiente cuando se trata de la salud, extinguiendo perturbaciones mucho antes de que las hayamos plenamente concientizado e identificado. La enfermedad en sí, es una alteración del contacto, y abarca desde el síntoma pasajero hasta la enfermedad incurable.

Una gripe, por ejemplo, es algo más que un virus, es la respuesta de un organismo desvalorizado, maltratado e ignorado, bloqueando la energía sin que el individuo sea consciente. Cuando nuestros mecanismos de brega y enfrentamiento han sido debilitados por continuas desvalorizaciones, contraemos gripe y muchas otras afecciones. Cuando la autoestima está baja, las defensas son débiles y el organismo es vulnerable.

La mayoría de las enfermedades de una forma u otra son psicosomáticas. Los virus, las bacterias, todos los microorganismos señalados como los responsables de las más variadas enfermedades, están ahí. Unos desde que el mundo existe, otros, han surgido como una respuesta a la poca conciencia del individuo de sí mismo, que lo terminan convirtiéndose en un “enfermo”.

Lo que quiero decir, es que el microbio, ese ser microscópico, crecerá y será más efectivo, en contacto con un organismo empobrecido, maltratado y desvalorizado, donde no existe conciencia de sí mismo, y hay baja autoestima. Por ejemplo, la depresión es una entrega parcial a la muerte, debido que el cuerpo y la mente están indivisiblemente entrelazados. En muchos casos, son las mismas personas que escogen el tiempo de la enfermedad, la clase de enfermedad, el curso de la enfermedad y su gravedad. Te doy un ejemplo:

Hay en Jerusalén un estanque llamado Betesda. En éstos yacía una multitud de enfermos, y había allí un hombre que hacía 38 años estaba enfermo. Cuando Jesús vio acostado al enfermo, y supo que llevaba mucho tiempo así, le preguntó: ¿Quieres ser sano? Respondió el enfermo, no tengo quien me ayude a entrar en el estanque cuando se agita el agua; para cuando voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante el hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Juan 5:2-9

Llama la atención tres cosas: Primero, el tiempo y la condición del “enfermo”. Segundo, le preguntaron si quería ser sano, pero él evadió la pregunta con explicaciones que no tenía relación con la pregunta. Tercero, bastó que le dieran la orden al “enfermo”, para que dejara de ser “enfermo”. ¿Extraño no te parece? No cabe dudas que el ejemplo de este ser humano evidencia que su enfermedad estaba relacionada con su estilo de vida y la negación de vivir responsablemente y comprometido con su vida.

Cuando vemos la enfermedad desde afuera, es una conducta como cualquier otra. Esa conducta está fabricada y puesta en marcha por una serie de elementos que provienen de la negación de las necesidades del individuo, su definición y su propósito. Cundo vivimos negando lo que somos y poseemos, la tragedia será vivir como damnificado y mendigo, esperando que nos tengan lastima y compasión. Perdiendo la oportunidad de vivir plenamente y abundantemente.

Moraleja: Bienestar o enfermedad, depende de cada persona y no de las circunstancias. Yo decido vivir siendo saludable o ser víctima de mi propia incongruencia e ignorancia.

  • « Previous Page
  • 1
  • …
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  • …
  • 26
  • Next Page »

Buscar

Nuestro Blog

  • Brilla Con Libertad
  • Las Cinco Heridas Emocionales Más Frecuentes
  • Mujer Virtuosa
  • Gracias
  • La Mentira
  • Saber Oír
  • La Puerta
  • Reconciliación desde la Perspectiva Bíblica.
  • El Peso de los Secretos
  • Conformismo
  • Dócil, Sí. Sumiso, No: Una Distinción Que Transforma Vidas
  • La Fe, El Poder Invisible Que Transforma Lo Imposible
  • ¿Improvisación o Disciplina: cuál guía tu carácter?
  • El Poder Oculto de la Lengua
  • ¡No toleres lo que te daña!
  • Cuando Comencé a Amarme
  • Tu Bienestar
  • La regla de Oro para una relación de pareja: Comunicar, Oír y Conectar.
  • La Mariposa
  • Las Dos Caras del Miedo: Real e Imaginario

Conócenos

  • ¿Quiénes Somos?
  • ¿Qué Hacemos?
  • ¿Hacia Donde Vamos?
  • Acerca del Director
  • Contáctanos