Fundación Autoestima

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Moraleja

Moraleja:

En una ocasión, un maestro estaba en el templo enseñando a un discípulo, de repente una mujer les interrumpió, y le dijo: – Maestro hábleme de Dios, el maestro se quedó pensativo, y le respondió: – Mujer, yo no puedo hablarte de Dios porque yo no conozco a Dios, la mujer sorprendida le preguntó, – ¿No se supone que usted enseña a las personas acerca de Dios? El maestro le respondió, – No mujer, yo no enseño a las personas acerca de Dios.

La mujer frustrada le pregunta, – ¿Dígame entonces pues, a dónde puedo ir para que alguien me hable de Dios? El maestro le respondió, – Lamento no poder ayudarte en tu necesidad, pero en vista de tu insistencia, yo sí puedo hablarte del Hijo de Dios, porque nadie conoce a Dios sino el Hijo de Dios. ¿Quieres tú saber acerca del hijo de Dios? La mujer sin dudar le respondió: – Sí, quiero saber del Hijo, para que el Hijo me hable de Dios. El maestro le respondió, – En eso sí te puedo ayudar, porque el Hijo de Dios dijo en una ocasión: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre, sino por mí.

Llorar es un acto natural

Jesús lloró. Juan 11:35.   Este versículo, es el más corto de toda la Biblia. Llama la atención, que Dios haya querido que supiésemos este ejemplo de la vida de Jesús en contacto con su dolor. Llorar con conciencia y en contexto, es digno, honroso, redime, sana, purifica y proporciona bienestar, salud física y mental.

El dolor es otra experiencia importante. A diferencia del amor que es una experiencia muy compleja, el dolor es una unidad simple. Es la ruptura del contacto: Se da en el momento de la separación, abandono, pérdida, divorcio, muerte, etcétera. En ese momento es completamente digerible por cualquier persona, independientemente de su edad, sexo y condición. Todo organismo está diseñado para asimilar cualquier tipo de información que le pertenezca. Lo que pasa con el dolor es que tratamos de negarlo, taparlo o distorsionarlo con mentiras, con el pretexto que hace daño o para que el otro no sufra. La mentira es triple:

Primero, porque el dolor, como verdad, no mata a nadie, no destruye nada, no hace daño a nadie; pero sí, purifica, cambia, transforma, liberta, beneficia, pero no mata.

Segundo, porque lo que en verdad queremos es evitar no sufrir nosotros mismos, viendo sufrir a otros y no saber cómo manejar nuestra rabia e impotencia, al sentirnos identificados y en contacto con el dolor del otro.

Tercero, porque queremos protegernos de la rabia o del miedo del otro. Mentiras son, por ejemplo: “la resignación” a una supuesta voluntad de Dios, o una “conformidad” que queremos aparentar “como si” nada estuviese sucediendo, y mil excusas y justificaciones que usamos en situaciones de separación, pérdida, abandono, divorcio, muerte, etcétera.

Las mentiras le impiden a cada quien, no responsabizarse con su experiencia misma en el aquí y ahora, y obstaculiza al organismo a digerir la información que es relevante e importante para su crecimiento y desarrollo de la autoestima. El dolor es un sentimiento y un factor decisivo en nuestro crecimiento personal. Sin dolor no hay crecimiento, no hay vida, no hay bienestar. La permanencia de un dolor tapado o negado con mentiras, sin responsabilidad hacia uno mismo, nos lleva irremediablemente a la amargura, al resentimiento, a somatizar, a la enfermedad, a tener problemas en las relaciones con los demás.

Los seres humanos estamos dotados, y poseemos una capacidad ilimitada para manejar la verdad por dolorosa que ésta sea, pero es importante asumirla y enfrentarla para protegernos de la mentira. El único camino es la verdad, porque la verdad nos hace Libre y nos salva.

 

Síndrome del neurótico

Jesús les dijo otra parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Lucas 5:36

Me gustaría llamarle a esta analogía de Jesús, el síndrome del neurótico. Cuando los eventos del pasado no se completan, no se cierran, el contacto original de esa experiencia se interrumpe antes que la totalidad o la experiencia se halla estructurado y completado. Hay interferencias internas y externas en la persona, que impiden el contacto genuino, haciendo que la necesidad permanezca abierta e insatisfecha. Ponerle parchos al pasado, es atentar en contra de la salud mental y física e interrumpiendo el desarrollo: Psicológico-biológico-social-espiritual.

 Breve descripción del neurótico:

La neurosis es la incapacidad del individuo de hacer contacto con su presente, de estructurar su propia experiencia, de tener conciencia, de asumirla y responsabilizase de ella. El neurótico vive del pasado, en lo que fue o tuvo o en lo que no pudo ser o tener. Hace contacto a través de la culpa y del resentimiento. Inventa el trauma como su escape preferido, lo mantiene como castigo en el pasado. Si no se toma en cuenta a sí mismo, mucho menos podrá tomar en cuenta al otro. Solo lo considera si lo puede utilizar como sustituto en la pérdida. Busca una pareja que se parezca al padre o a la madre que lo abandonó. Hace contacto a través de parecidos, recuerdos y referencias del pasado.

Pierde contacto con lo que existe dentro y fuera de sí: No ve, no oye, no toca, no habla, no siente. Hace uso del chantaje y la manipulación para vivir, se desvaloriza o victimiza para obtener contacto que sustituye su propia experiencia. La energía del neurótico está dirigida a hacer contactos en el pasado, con figuras representativas que él siente debieron darle y no le dieron, debieron quererle y no le quisieron, debieron tomarlo en cuenta y no lo hicieron, etcétera. En el neurótico, al contrario del psicótico, no tiene pérdida de su realidad, en el sentido de que no sufre alucinaciones ni fantasías, es decir, es consciente de su realidad, pero deliberadamente la bloquea para no sentir ni expresar sus sentimientos.

Pasado es oscuridad, futuro es vacío, presente es Luz. Hay un solo camino para vivir la vida en relatividad y perfecto orden, el presente, aquí y ahora. Presente es: Que, cuando como, donde. La verdad nos hace libre y nos saca del cautiverio. La recompensa y satisfacción será, una vida satisfactoria, en plenitud, en bienestar y en prosperidad.

Unanimidad

Unanimidad; Jesús dijo: Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, le será hecho por mi Padre que está en los cielos. Mateo 18:19

Acuerdo, cómo nos hace falta implementar este principio espiritual en nuestras vidas cotidianas, nos habríamos evitado muchos fracasos y malas decisiones. Desacuerdo es la tendencia humana, lo vemos en la pareja, en la familia, en la escuela, en el deporte, en las organizaciones, en la política, en las religiones, etcétera. Es un mal que nos aqueja a todos. Es más, fue tan obvio para Jesús ver esta mala práctica en la humanidad de su tiempo, que estableció este principio espiritual. Según este principio, considero tres componentes indispensables para desatar cualquier acuerdo en la tierra: Creer, Unidad y Compromiso.

Creer: Es una decisión basada en convicción. Creer es una necesidad del ser humano. Cuando creo desato la fe, ambas son capaces de alcanzar lo inalcanzable y convertir lo imposible en posible. No hay obstáculos, no hay tropiezos, no hay influencia que pueda hacernos dudar ni un instante lo que profesamos y creemos.

Unidad: Mejores son dos que uno; porque tienen mejor ganancia de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡Ay del solo! Que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. Eclesiastés 4:9

Cuando nos unimos en algún propósito, nos convertimos en socio de una visión, de un proyecto, somos parte de una fuerza, para juntos consumar y materializar el propósito que nos unió.

Compromiso: Es amor, pasión, honra y respeto por lo que creo. Cuando hago un compromiso, involucro todo mi ser: Pensamientos, sentimientos, palabras, carácter, voluntad, y espíritu. Compromiso es la figura, lo importante, lo relevante, por encima de cualquier obstáculo que aparezca en el camino. Si quiero algo en la vida, tengo que pagar el precio.

Moraleja: Si todos en el 2016, implementamos el principio del acuerdo, Dios nos garantiza que tendremos un mejor año, mejor vida, mejores relaciones, mejores familias, una mejor sociedad, y todos ganaremos más. La evidencia de que sí funciona, será la felicidad en cada persona reflejada en su estilo de vida; congruencia, productividad y efectividad en su desempeño como ser humano. Feliz y exitoso año nuevo 2016!!

Mayordomía

Todas las cosas me son lícitas, más no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna. 1Corintios 6:12

El ser humano está dotado y equipado para elegir lo que es más conveniente, provechoso, beneficioso y saludable para vivir la vida en plenitud. Mayordomía quiere decir: Yo gobierno mi vida y cómo la quiero vivir. Gobierno mis pensamientos, mis sentimientos, mis palabras, mis acciones, mis comportamientos, mis relaciones, mi salud, mi dormir, mi comer, mis necesidades, etcétera.

Nadie tiene el derecho de hacerme hacer lo que yo no quiero. Yo decido lo que es mejor para mi vida, incluyendo mis prioridades, mis relaciones y mis necesidades: Cuándo, cómo y dónde. Yo soy el único responsable de elegir que es lo más conveniente para vivir mi vida, siendo yo; auténtico, congruente y transparente.

Tres son los componentes de mi autoestima: Espíritu, Alma y Cuerpo, los tres activan la dirección correcta para mi bienestar: Cuidarme, respetarme, apreciarme, valorarme, considerarme, expresarme con derecho y libertad, sin condiciones ni cuartadas, ni chantajes ni manipulación, ni por presión de nadie.

Dios nos creó para que ejerciéramos y administráramos con responsabilidad y mayordomía nuestras vidas, con honra y dignidad. Yo soy el único responsable de ser feliz, de mi depende vivir la vida en plenitud o en miseria. Cada quien escoge la vida que quiere vivir. No puedo culpar a nadie por la vida que vivo, por la pareja que tengo, por la economía que tengo, por el trabajo que tengo, yo elegí lo que hoy tengo.

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