Fundación Autoestima

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La felicidad

Felicidad:

La felicidad no es tangible, no tiene color, no tiene tamaño, no se compra, no tiene precio. Todos los seres humanos deseamos ser felices, pero la mayoría no son conscientes que ya nacimos siendo felices. La felicidad forma parte de nuestra naturaleza. La felicidad es un estado de ser aquí y ahora. La felicidad no depende de tener, de saber o de poder. La felicidad tampoco depende de las tormentas de la vida, aunque nos causan sufrimientos y pérdidas, pero si estoy en contacto con mi felicidad, puedo darle el frente a cualquier contingencia con honra y dignidad desde mi felicidad.

Mientras no perdamos contacto con nosotros mismos, ni con nuestra respiración, las tormentas serán una nueva oportunidad de crecimiento y madurez, para activar los mecanismos de brega y la sabiduría que poseemos para resolver cualquier contingencia. Cuando nuestra autoestima se encuentra en su estándar correcto, la conciencia estará prendida para detectar cualquier alteración, y automáticamente se pondrán en marcha los sensores químicos encargados de regular los procesos internos relacionados con el bienestar, es decir, la felicidad.

Todos los seres humanos poseemos la capacidad de ser felices. La felicidad es un estado de ser. La felicidad no se alcanza por logros, sino por quien se es. La felicidad está ligada íntimamente al manejo que hagamos de nuestras necesidades, de nuestros objetivos de vida, del significado y valor que cada uno le imprima a su propia vida. La felicidad no está en la vida cómoda, ni en el hacer algo extraordinario, sino en llegar a ser y desarrollar la persona que soy. Descubriendo mi potencial, y los talentos que poseo dentro de mí, para poder contribuir con otros seres humanos en hacer de este peregrinaje una experiencia de contacto humano plena, satisfactoria y de abundante felicidad.

La felicidad es un estado de conciencia, de ser responsable por uno mismo y por la vida, enfrentándose a los retos que encontraremos en el camino, sin perder nuestra ecología personal, la armonía y el equilibrio fundamental para una vida en plenitud. La felicidad se encuentra en el significado que le demos a lo que somos y hacemos. El poder, el tener, el saber y el dar, nos acercan y a la vez nos separan, es el principio de la vida: Contacto – Separación.

Sé vivir en escasez, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Filipenses 4:12

Trinos

Somos trinos… Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. 1Tesalonicenses 5:23

Existen tres aspectos importantes a considerar que todo ser humano debe conocer o reafirmar, me refiero a la autoestima y su desarrollo: Nuestra creación, Tomarse en cuenta y Conciencia de sí mismo.

– La creación; quiero pensar que la creación del ser humano fue hecha con la más sofisticada arquitectura, ingeniería, tecnología y precisión: Espíritu- alma- cuerpo. Cada componente a su vez tiene cuatro partes que conforman el sistema total, todas las partes están entrelazadas e interactúan entre sí, como una red eléctrica cumpliendo individualmente sus funciones para darnos: Bienestar integral, satisfacción y plenitud de vida.

– Tomarse en cuenta; es estar en contacto con la respiración, viviendo en el presente, aquí y ahora. El contacto es imprescindible para mantener una buena relación satisfactoria y armónica con nuestra creación. El crecimiento y desarrollo dependen estrictamente del contacto. Vivir es estar en contacto con su experiencia y vivencia sin interrupciones, para lograr una vida de amor por sí mismo, digna y con propósito definido.

– La conciencia en sí mismo; hace posible que el individuo esté en perspectiva con su ser trino, para tener una vida equilibrada, de bienestar y de congruencia. Pero cuando la conciencia del individuo está, dormida el individuo naufraga perdido sin brújula en contradicciones y en violencia en contra de sí mismo, atentando contra su autoestima.

La no conciencia del individuo de sí mismo, tiene sus riesgos y sus consecuencias: Una vida sin propósito, de apariencias, de fracaso, de frustración, de indolencia, de resentimientos, de amargura, de incongruencias, de excusas y cuartadas. El organismo que tiene como objetivo, crecer y desarrollarse en un proceso normal y natural, quedará anclado con muy pocas probabilidades de desarrollar su autoestima.

Descripción de nuestra composición humana como seres trinos:

Espíritu:

  1. Conexión Espiritual
  2. La vida
  3. La intuición
  4. La conciencia

Alma:

  1. Mente-Intelecto
  2. Sentimientos-Emociones
  3. Carácter-Temperamento
  4. Voluntad-Decisión

Cuerpo:

  1. Biológico.
  2. Fisiológico.
  3. Sistemas: Inmunológico-Endocrino-Sistema nervioso central.
  4. Sentidos: Vista-Oído-Tacto-Gusto-Olfato.

Incredulidad

Incrédulo:

Un hombre con un problema de incredulidad, visitó a un maestro en el templo para pedirle ayuda: Maestro, ayúdame a tener fe para poder creer. El maestro al escuchar al hombre, se dio cuenta que estaba pidiendo mal. -Le respondió: No es fe lo que necesitas para creer, sino creer para conocer la fe. La fe es un don de Dios, y la única manera de conocerla es creyendo.

-El hombre replicó: ¿Maestro tu eres un hombre espiritual, no puedes ayudarme con esto? -Si puedo, y lo estoy haciendo ayudándote a diferenciar el significado de creer y fe. -El hombre pregunto: ¿Maestro cómo sabes que lo que yo necesito es creer y no fe? -Le respondió: Porque la persona que cree no pide fe, pues como te dije, la fe es un don de Dios, y para que se pueda activar se necesita creer.

Mira, las personas con problemas de incredulidad, necesitan apoyarse de cosas externas, para así, evitar ser conscientes del vacío tan profundo que viven. Es la razón de su perfeccionismo, inseguridad y miedo. El Incrédulo no cree en sí mismo, para creer necesita evidencias, es extremadamente desconfiado y escéptico.

El incrédulo confunde saber con creer, vive por lo que sabe, y no por lo que cree. Se contradice, habla lo que sabe, pero a la vez lo niega con su estilo de vida. El incrédulo ignora que creer es un principio de la vida del ser humano. Cuando vives creyendo, no hay puerta que no se habra ni puerta que no se cierre, lo imposible e invisible se convierte en visible.

En fin, el incrédulo necesita con urgencia reencontrarse consigo mismo para reconciliarse, porque en su memoria del pasado alberga recuerdos negativos de la infancia, que tienen relación con su problema de incredulidad. Nadie nace incrédulo, nos hacemos incrédulos.

Preguntó el maestro, ¿Crees esto?

-Sí lo creo, y entiendo lo que hablas.

-Entonces es tiempo que honres lo que crees, para que cambies tu marco pensante.

Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad. Marcos 9:23-24

Mentiras

Mentiras:

Un discípulo preocupado y frustrado, visitó a su maestro para preguntarle: ¿Maestro porque mi niño de 7 años dice mentiras, si yo le he enseñado los valores y principios de la vida? ¡No sólo esto, sino que también hemos descubierto que su hermano de 15 y su hermana de 20 también dicen mentiras!

El maestro con firmeza y seguridad le respondió, la mentira no tiene edad ni sexo, ni raza ni color, ni cultura ni sociedad. Todos los seres humanos estamos expuestos a la mentira, porque esta es una conducta intrínseca del ser humano.

Añadió el maestro, el Hijo de Dios enseñó sobre esto. Pero decía: Que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

El discípulo le dijo: Maestro, siendo así, ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Respondió el maestro: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. Pero tú no te sientas mal, has hecho un buen trabajo en tus funciones como padre, pero en el corazón de los hombres nadie manda. Hacer el bien o el mal, es una decisión de cada quien. ¿Crees esto?

– ¡Sí, lo creo!

-Entonces, vete con esa esperanza.

Moraleja

Moraleja:

En una ocasión, un maestro estaba en el templo enseñando a un discípulo, de repente una mujer les interrumpió, y le dijo: – Maestro hábleme de Dios, el maestro se quedó pensativo, y le respondió: – Mujer, yo no puedo hablarte de Dios porque yo no conozco a Dios, la mujer sorprendida le preguntó, – ¿No se supone que usted enseña a las personas acerca de Dios? El maestro le respondió, – No mujer, yo no enseño a las personas acerca de Dios.

La mujer frustrada le pregunta, – ¿Dígame entonces pues, a dónde puedo ir para que alguien me hable de Dios? El maestro le respondió, – Lamento no poder ayudarte en tu necesidad, pero en vista de tu insistencia, yo sí puedo hablarte del Hijo de Dios, porque nadie conoce a Dios sino el Hijo de Dios. ¿Quieres tú saber acerca del hijo de Dios? La mujer sin dudar le respondió: – Sí, quiero saber del Hijo, para que el Hijo me hable de Dios. El maestro le respondió, – En eso sí te puedo ayudar, porque el Hijo de Dios dijo en una ocasión: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida, nadie viene al Padre, sino por mí.

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