Fundación Autoestima

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El Burro

Un día, el burro de un granjero se cayó en un pozo. El animal lloró a gritos durante horas, mientras el granjero buscaba algo que hacer para sacarlo. 

Finalmente, el granjero decidió que el burro era viejo y que el pozo ya estaba seco y de todos modos necesitaba ser tapado; que de verdad no valía la pena sacar el burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos a que vinieran a ayudarlo. Cada uno agarró una pala y comenzó a arrojar tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró terriblemente.

Luego, para sorpresa de todos, se calmó después de unas cuantas paladas de tierra. El granjero finalmente miró hacia el pozo y se asombró de lo que vio, que con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: estaba sacudiéndose la tierra y pisando sobre esa tierra.

Muy pronto todos vieron sorprendidos cómo el burro llegaba a la boca del pozo, saltaba por el borde y salía al trote.

Moraleja: nunca subestimes tu inteligencia, nunca dudes de ti, porque ambas cosas te harán ver como un verdadero fracasado. En el viaje de la vida habrán muchas adversidades y tormentas, útiles para fortalecer tu carácter. 

La próxima vez que te enfrentes a una de esas tormentas de la vida, no temas, sino se valiente, porque en ti hay, inteligencia y sabiduría para resolver las tormentas.

Llorar, angustiarse, resentirse, amargarse, culparse, o culpar a alguien, es condenarte a vivir como víctima. Los problemas siempre han sido y seguirán siendo, la mejor oportunidad para activar nuestros recursos internos para salir de los agujeros más profundos de la vida, desde nuestra conciencia e inteligencia emocional.

El ejemplo del burro nos enseña, que podemos usar la tierra que nos echan, y las piedras con que tropezamos como estrategia a nuestro favor, para salir adelante ante cualquier adversidad de la vida. 

En mí experiencia personal y profesional, veo la necesidad e importancia, de invertir por crecimiento personal. Por ejemplo, te recomiendo para comenzar, evaluar tu autoestima mediante estás siete cualidades:

1. Amarse a sí mismo.

2. Ser agradecido.

3. Un corazón libre de culpa, resentimiento, amargura, odio y venganza; eligiendo amar, perdonar, consolar, reconciliar.

 4. Tener el control de la mente para evitar cualquier distracción. Viviendo el aquí y ahora, enfocado en quién eres, y en tu propósito de vida.

5. Tener la conciencia encendida, para vivir la vida en plenitud. Conectado con tu inteligencia emocional, para evaluar lo que puedo hacer, y lo que no debo hacer, para cuando se presenten las adversidades de la vida.

6. Siendo generoso, dando sin esperar nada a cambio, porque lo que siembras recoges.

7. Amar a Dios por encima de todo. Amar quién soy, y amar a mi prójimo. Estoy en la vida para ser la solución de los problemas, y no el problema.

Autoestima y Enfermedad

La autoestima organiza todos los contactos internos necesarios para mantenernos saludables, vigorosos y hermosos. El cuerpo es increíblemente eficiente cuando se trata de la salud, extinguiendo perturbaciones mucho antes de que las hayamos plenamente concientizado e identificado. La enfermedad en sí es una alteración del contacto, y abarca desde el síntoma pasajero hasta la enfermedad incurable. Una gripe, por ejemplo, es algo más que un virus, es la respuesta de un organismo desvalorizado, maltratado e ignorado, bloqueando la energía sin que el individuo sea consciente.  

Cuando nuestros mecanismos de brega y enfrentamiento han sido debilitados por continuas desvalorizaciones, contraemos gripe y muchas otras afecciones. Cuando la autoestima está baja, las defensas son débiles, y el organismo es vulnerable. La mayoría de las enfermedades de una forma u otra son psicosomáticas. Los virus, las bacterias, todos los microorganismos señalados como los responsables de las más variadas enfermedades están ahí. Unos desde que el mundo existe, otros, han surgido como una respuesta a la poca conciencia del individuo de sí mismo, que lo terminan convirtiéndose en un enfermo. 

Lo que quiero decir, es que el microbio, ese ser microscópico, crecerá y será más efectivo, en contacto con un organismo empobrecido, maltratado y desvalorizado, donde no existe conciencia de sí mismo, por baja autoestima. Por ejemplo, la depresión es una entrega parcial a la muerte, debido que el cuerpo y la mente están indivisiblemente entrelazados. En muchos casos, aunque nos parezca inaudito, son las mismas personas que escogen el tiempo de la enfermedad, la clase de enfermedad, el curso de la enfermedad y su gravedad. Permíteme darte un ejemplo:  

Hay en Jerusalén un estanque llamado Betesda. En éstos yacía una multitud de enfermos, y había allí un hombre que hacía 38 años estaba enfermo. Cuando Jesús vio acostado al enfermo, y supo que llevaba mucho tiempo así, le preguntó: ¿Quieres ser sano? Respondió el enfermo, no tengo quien me ayude a entrar en el estanque cuando se agita el agua; para cuando voy, otro desciende antes que yo. Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante el hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Juan 5:2-9 

Nos preguntamos, ¿qué fue lo que se activó en el enfermo, para recibir sanidad instantánea? Mi hipótesis, su consciencia fue despierta. Dice la Escritura, que Jesús se encontró en el templo, al hombre que había sanado, y le dijo; mira, has sido sanado, no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. Entonces, si era cierto que la enfermedad del hombre estaba asociada con su estilo de vida. Negarse a vivir siendo responsable de su vida, tiene sus consecuencias trágicas.  

Cuando vemos la enfermedad desde afuera, es una conducta como cualquier otra. La conducta está fabricada y puesta en marcha, por una serie de elementos que provienen de creencias limitantes; que hacen que el individuo niegue sus necesidades, negándose a vivir con respeto y dignidad su presente. Cuando vivimos anclados al pasado, por las programaciones, y no por la creación y diseño que somos; entonces, la tragedia será vivir como enfermos y víctima; a la espera de un buen Samaritano.  

La esencia de la vida esta en el amor propio. Cuando me amo, tengo el derecho de vivir digna y respetuosamente, porque con mi amor soy suficiente, me valoro, me aprecio, y reconozco que no soy perfecto, pero tampoco me culpo de nada, porque se reconocer cuando me equivoco y pedir perdón. Mi amor me hace ser consciente, para vivir en plenitud; y preparado para servir de influencia a otros seres humanos, que tienen dificultades para amarse a sí mismos. 

A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia. Deuteronomio 30:19 

Relaciones Saludables en Pareja

¿Qué hace que una pareja sea feliz y otra sea infeliz?

Lo aprendido en el hogar no siempre ayuda. El modelo de autoridad de nuestros antepasados resulta contradictorio a la dignidad de las personas. Nuestros abuelos quizás se divorciaban menos, porque, aunque no conformaban una pareja efectiva, ciertamente cada uno se mantenía en su rol como hombre y como mujer, y así se organizaban y se acomodaban.

Nuestros abuelos no encontraron las mismas dificultades que una pareja moderna encuentra hoy. Tal vez porque el hombre se veía como el más fuerte, y la mujer se veía a sí misma como frágil, débil, vulnerable, resignada y sumisa. Tal vez ambos no eran conscientes, o tenían otros valores, creencias, o tal vez ellos se tenían más paciencia, resignación, o se querían más por razones equivocadas, o simplemente porque todos creían que la pareja era más espiritual y menos terrenal.

Lo cierto es, que todos pensaban que ser pareja era algo que todo el mundo debía tener. Hoy en día, la experiencia de la pareja la hace la pareja. Es decir, que el modelo de pareja que cada uno conoció de pequeño, la de su papá y su mamá, o la que aprendieron en su círculo de influencia; lo traen a la pareja de este presente, con sus atracciones y animadversiones. Es decir, que poco conocen de lo que es ser una pareja efectiva ya que aprendieron de modelos recogidos por todos lados, de personas influyentes; y de esos modelos se derivan paradigmas, valores, creencias, normas, actitudes, y comportamientos que afirman y niegan a la pareja.

Todo un mundo de expectativas, de deseos, de buenas intenciones, de principios morales que agregan colorido, y la hacen un tanto más complicado. El hombre moderno, aunque rechaza la complejidad permanece inmerso en ella, y prefiere con frecuencia buscar salidas fáciles.

Por ejemplo: negarse a sí mismo, quedarse sólo, buscar otros modelos de relaciones sin compromiso. Quedando a merced de las circunstancias, buscando satisfacer sus necesidades de distintas maneras, y en cuestiones que atentan en contra de su inteligencia emocional.

¿Cómo se construye una relación saludable?

El punto de partida son las necesidades. Necesidades que cada uno tiene, que se comparten, y producen satisfacción y bienestar. La necesidad de hacer contacto, de sentir al otro, de sentirse con alguien especial, de comunicarse, de compartir la vida, de verse, tocarse, abrazarse, besarse, etcétera.

Todas esas necesidades comunes, son la puerta de entrada del amor. Dos personas que se ven y sienten atraídas, se comunican, acuerdan, y terminan por definir sus proyectos, objetivos y contextos.

Recomiendo, a todos los que están en busca de una relación de pareja saludable; o los que ya están en una relación de pareja, que inviertan tiempo, para revisar los modelos, patrones, y creencias que los limitan, y que cada uno trae como referencia personal.

Para esto, sugiero a un profesional que trate el tema de la pareja desde una perspectiva holística, es decir, que vea los tres aspectos del ser humano: mente, cuerpo y espíritu.

Nadie debiese comprometerse en una relación de pareja, sin antes hacer una revisión de sus modelos, patrones y creencias de pareja; para garantizar una relación no perfecta, pero si, una relación de amor, de respeto, sólida, equilibrada, y equitativa.

Yo soy de mi amado, y conmigo tiene su contentamiento.

Cantares 7:10

Resentido

¿Has considerado la posibilidad de estar resentido sin que seas plenamente consciente?

Les comparto la pregunta, porque después de observar la manera en que ciertas personas se conducen; he visto un patrón que se refleja en su lenguaje verbal y corporal, me refiero al reseIntimiento, y al lenguaje de víctima.

Ejemplo de la conducta de un resentido: son indolentes, inestables e inconstantes, rebeldes, soberbios, amargados, antagonistas, miedosos, escépticos, incrédulos, cuestionan, y son indiferentes. 

Y como víctimas se expresan: con quejas, critícan, juzgan, inconformes, conformistas, resignados, envidiosos, susceptibles, sumisos, enfermizos y depresivos. 

¿Cuándo pudo haber comenzado el resentimiento en estas personas? 

En la niñez, es decir, cuando un niño es abusado psicológica, física, o verbalmente, él no culpará a sus padres, sino se culpará a sí mismo. Se culpará de haber nacido, de merecerse todos los abusos por ser un niño malo para todo, y bueno para nada. 

Resentirá y culpará a Dios, por haberlo hecho nacer en un ambiente familiar tóxico, y por no protegerlo del abuso infantil; dejándolo sufrir y padecer, de los adultos que estuvieron a cargo de su cuidado.

Las memorias, y los sentimientos causados por todo lo mencionado anteriormente, quedan grabadas en la mente subconsciente del niño. Entonces, para cuando él comience la adolescencia, se iniciarán los destellos de resentimiento contra sí mismo, contra sus relaciones, y contra Dios. 

Cuando las personas guardan sus secretos de la infancia, pienso que lo hacen para protejerse, por miedo a no contarlos, por vergüenza, por no ser juzgado, criticado, rechazados, o por ignorancia. 

Pero no son conscientes de las consecuencias a largo plazo, y de la carga emocional que esto representa para sus vidas, y en sus relaciones interpersonales. Después, somatizarán, comprometiendo su salud física, mental, espiritual, y su felicidad. 

Les recomiendo dos cosas, a todos los qué se sientan identificado con el tema: busca ayuda profesional holística. Reconcíliate contigo y con Dios. Vivir la vida en libertad, es vivir en agradecimiento, y en plenitud de la autoestima. 

Mientras  callé, se envejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.

Salmos 32:3

Pareja

La esencia de la pareja está en la capacidad de hacer contacto, contacto consigo mismo y con el otro, conscientes de las necesidades propias y del otro diferente, en un manejo efectivo de la comunicación, las diferencias, y la tolerancia. 

En una pareja, ambos tienen sus propios valores, principios y virtudes personales. Ambos están comprometidos en acuerdo con el bienestar, y el desarrollo de la inteligencia emocional. La belleza física, los talentos, la profesión y las posibilidades económicas son atributos para tomar en cuenta, pero no garantizan la estabilidad de la relación. 

Veo seis componentes importantes en la pareja a considerar:

– dos personas diferentes: un hombre y una mujer;

– ambos con necesidades que los unen, y diferencias que lo separan;

– ambos responsables de sus necesidades;

– ambos conscientes de las responsabilidades y exigencias de la relación;

– ambos conscientes del significado y compromiso de la relación;

-ambos conscientes que el otro no me hace feliz, sino que cada uno tiene la suya propia. 

En muchas parejas que se separan a poco tiempo de haber iniciado su proyecto, hemos encontrado un denominador común: que se enamoraron del amor, creándose sus propias fantasías sin una base real, creyendo que el otro vendría a darle sentido e importancia a su vida; y cuando la relación perdió sentido, no fueron capaces de buscar ayuda para entender sus propias incongruencias. 

Lo que la relación de pareja no proporciona, es sentido y significado a quien no lo tiene. El amor de la pareja está en la efectividad y calidad del contacto. Cuando nos referimos al contacto, lo vemos en cuatro formas: emocional, físico, espiritual, y social. 

– Emocional: cada uno en sus funciones y desempeño como individuos; y la capacidad de expresar sus sentimientos el uno por el otro, en una comunicación abierta y directa. 

– Física: medicina preventiva, alimentación buena y balanceada, ejercicios físicos, abrazarse, besarse, y buena relación sexual. 

– Espiritual: ambos conectados con su espiritualidad, y no me refiero a costumbres, tradiciones religiosas, o denominaciones; sino relación espiritual. 

– Social: recreación y vacaciones de pareja, tiempo con los amigos en común, tiempo para compartir con los amigos de cada uno.

Amar a otra persona es un sentimiento noble y sincero, pero en muchas ocasiones es distorsionado por las programaciones, patrones, creencias limitantes, que se tiene acerca del hombre y de la mujer, de las relaciones humanas, el significado del amor, y en la comunicación en la pareja.

Lo obvio en la pareja es que hay dos personas que apuestan él uno en el otro, que se aman y se sienten motivados a relacionarse de una manera particular, comprometidos de estar y crecer juntos para siempre, con buen manejo de las diferencias. 

Lo complicado comienza cuando la pareja pierde contacto con su realidad interna como individuos, y desde sus paradigmas, patrones y creencias limitantes; tratan de interpretar al otro con modelos ajenos, con suposiciones, y expectativas que el otro no puede satisfacer.

Entonces, comenzarán a relacionarse desde la culpa y la frustración, agregándole cada uno su propia distorsión de la realidad. Cuando la pareja entra en el terreno de las interpretaciones y de los supuestos, jamás podrán desde sus limitaciones, descifrar la polaridad esencial del amor.

Amor es el contacto íntimo, pero eso no nos hace dueños de la vida del otro, para controlar, chantajear, y manipular la vida de nadie. Amor y límite, son la esencia de la relación de pareja; pero jamás negociar, ni hipotecar, ni vender, nuestra libertad personal. En la relación de pareja, todo lo que se hace y se quiere, se hace en el principio del acuerdo.

¿Entonces, cuál es el problema? Se trata de las programaciones, y las creencias limitantes. La mayoría de nosotros venimos de familias disfuncionales, aunque esto nos moleste y nos duela; y no me refiero a hijos de padres divorciados únicamente, sino al estilo de vida familiar. Fue en los primeros siete años de nuestras vidas, donde aprendimos de papá y mamá, el modelo de pareja que hemos estado reproduciendo y ejecutando. 

Si queremos salvar nuestra relación de pareja presente, o no queremos volver a fracasar en un nuevo intento de pareja; entonces, urge que reescribamos las nuevas programaciones de pareja, que tengan relatividad con nuestra personalidad, significado y necesidades. Donde se cultiva el resentimiento, es difícil que prospere el contacto, el amor, el respeto, la admiración, la relación y la confianza. 

También si dos durmieran juntos, se calentará mutuamente; más ¿Cómo se calentará uno solo?

Eclesiastés 4:11
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